El blog de Federico

Traicionar a los muertos y a los vivos

Es posible que algunos se vayan cayendo del guindo rajoyesco, y si no se caen después de la gran claudicación de don Mariano en materia antiterrorista, que avergüenza sólo oírla, entonces es que son inasequibles a la menor pulcritud intelectual. Les sugiero que busquen otro blog. Y se lo sugiero también a los que se empeñan en confundirlo con un chat y en contarse su vida y milagros sin dejar entrar a otros que tienen cosas menos domésticas que contar y comentar. Me molesta bastante que haya blogueros que digan que han tardado horas en poder postear su opinión sobre lo que pasa mientras algunos discuten el sabor de la papaya o la relación entre la fe, la razón, la predestinación y las postrimerías. Para la religión está Religión en Libertad, que es una sección novísima y buenísima; para el 11-M ya tenemos en LD el blog de Luis del Pino; y para meterse conmigo y con Pedro Jota ya están los hermanos Rojo (y Negro), los meapilas de la derecha económica de alquiler y los infinitos medios de la pluralidad unánime del zapaterismo que no hacen otra cosa. Ya sabemos que los progres y la carcundia de lance no soportan que los liberales vayan a lo suyo, pero o nos dejan en paz o los echaremos.

Lo que está pasando en el PP demuestra precisamente que el "buenismo" es malísimo, lo peor que uno puede tropezarse en la vida corriente y sobre todo en la política. Todas esas monsergas del consenso, el acuerdo, la colaboración, la crítica constructiva y demás terminachos navideños no es que los cargue el diablo, es que los sirve Satanás. Si acabar con la crispación significa que se renuncia a pedir la firma por escrito del pacto antiterrorista, como ha hecho Rajoy, está claro que hay quien llama crispación a la democracia o a la más elemental decencia cívica. Si todos los medios regres de Madrid y Barcelona que han promovido el Pacto del Tinell y otros repactos contra el PP están felices con Rajoy y el sorayamen es porque entienden, y entienden bien, que la derecha se ha rendido. Y que diez millones de votos sólo habrán servido para reforzar a los once que tienen una visión opuesta de casi todo, desde la nación española hasta la libertad en todas sus acepciones. Mañana podrán oír muchos en la COPE y recordarán con una mezcla de nostalgia e indignación lo que le decía Rajoy a Zapatero hace un mes. Luego, compárenlo con lo que dice y hace ahora y piensen un poco antes de proclamar una lealtad inquebrantable al PP. Aquí lo único inquebrantable debería ser la conciencia. Lo demás, debe estar siempre bajo la lupa. Y si es de dos lupas, mejor.

Con un pequeño pero rocoso grupo de liberales, yo fundé Libertad Digital bajo el fuego amigo de Aznar, tras haberle ayudado a superar el fuego enemigo de González. Llevamos cuatro años bajo el fuego enemigo de Zapatero y ahora nos amenazan con el fuego amigo de Rajoy. Huy qué miedo. En estos días me recuerdan mucho que en una sección de deportes puedes meterte con todo y con todos excepto con el Real Madrid, aunque tengas razón. Salvo en Barcelona, claro. Pero suceden dos cosas: la primera es que si el Madrid sólo tira a la propia puerta, no es el Real Madrid, sino el equipo rival, y sobra la pamema de que está jugando al fútbol; la segunda es que me repele los que entienden la política al modo de los hooligans o los tifosi, de forma tribal e irracional. O sea, que ya pueden ladrar, que cabalgaremos. Y si nos matan el caballo seguiremos a pie. Rajoy acusó a Zapatero de traicionar a los muertos por sus apaños con la ETA. Pero hay quien traiciona a los muertos de tanto traicionar a los vivos. No sé qué es peor.

A continuación