El blog de Federico

Todas las noches amanece o el inmortal espíritu de Cádiz

El resultado del PP ha sido excelente, pero el del PSOE ha sido aún mejor. Rajoy ha mejorado mucho sus expectativas desde la Oposición, pero Zapatero ha confirmado las suyas en el Poder gracias a la radicalización izquierdista y la identificación separatista de su partido. Han fracasado las encuestas a pie de urna y ha fracasado menos la muy cocinada demoscopia electoral. En cinco horas hemos pasado de la mayoría absoluta del PSOE y el hundimiento del PP hasta los 136 escaños, a más de treinta del PSOE, a un resultado mucho más equilibrado y que, sin ser lo que necesita España, que es mandar a Zapatero y su cuadrilla alcantarilla abajo, tampoco cierra el horizonte a una Oposición que quiera hacer honor a su nombre. Se ha perdido una batalla importantísima, pero aún se puede dar mucha guerra.

El éxito de Zapatero ha sido del género caníbal y ha consistido en fagocitar a sus aliados hasta dejarlos en las raspas. El monigote animado conocido como Gaspy ha hecho desaparecer a IU y ha anunciado su propia desaparición política. Nadie lo notará. ERC también se ha hundido gracias a sus compañeros de gobierno. La CHA se ha subsumido en el PSOE. Y Rosa Díez ha obtenido un valioso escaño en Madrid, que aún vale más por el extraordinario resultado logrado por Esperanza Aguirre, que le ha sacado diez puntos al PSOE. La Comunidad Valenciana y Murcia han dado buena cuenta política de los candidatos cuneros del Gobierno, Fernández de la Vega y Bermejinski. Nadie ha echado de menos a Gallardón en Madrid, como ha demostrado una vez más Esperanza, pero en Castilla-La Mancha echan de menos que no llegara antes Cospedal a ponerse al frente del PP. Es la segunda gran triunfadora de ayer.

No existe la dulce derrota, pero sí hay derrotas honrosas y la del PP es de éstas. Yo confieso que temía la mayoría absoluta de Zapatero y la entrada en barrena del PP, que es lo que han anunciado las encuestas a las 8 de la noche, pero al final no ha sucedido una cosa ni la otra. Ahora el PP tiene que ver en lo que ha fallado, porque no ganar es fallar y porque es evidente que entre los jóvenes le ha faltado esa capacidad de ilusionar tan necesaria para cambiar la tendencia política de un país. Pero habrá tiempo para analizar despacio el resultado. Mientras tanto, aunque la noche no sea alegre, porque no puede serlo, tampoco es la Noche Triste de Cortés, que además no le impidió la conquista de México. Acordémonos de nuestros tatarabuelos liberales de Cádiz. Estaban peor que nosotros y salieron adelante cumpliendo con su obligación moral y nacional. ¡Animo, pues, liberales! No vamos a dejar de serlo porque, una vez más, hayan triunfado los serviles. Cádiz no se rinde.

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