El blog de Federico

Rajoy, Arenas, Cospedal y Tal y Tal: ¿cuándo expedientáis a Fraga?

Vaya por delante que decir lo que uno piensa sobre la dirección del partido, sea cual sea el partido y sea cual sea la dirección, me parece saludable, democrático y lo manda la Constitución. Pero ya que el marianismo en pleno, incluido el Álvaro de Luna de Rajoy, que es Camps, ha decretado la Ley del Silencio dentro del PP, tras la embestida de Fraga contra los presidentes del PP y la Comunidad de Madrid y Valencia –a Camps le imputa los delitos de trajeo y trajineo, como el dizque espiado Cobordón hizo con Aguirre, aunque no a satisfacción de Fraga– el Politburó del PP debe demostrar que la amenaza iba en serio. Y, naturalmente, abrirle expediente al Presidente Fundador, Veterano o Terry.

Arenas, al que se le está desmandando el rebaño, acaso porque no se atreve a pastorearlo con todas sus consecuencias, ha vuelto a decir, casi al tiempo del exabrupto de Fraga, que "los micrófonos no están para criticar a los compañeros de partido". Bien es verdad que dentro del partido tampoco se puede criticar a Rajoy y sus Marianos Automáticos, así que lo que Arenas predica realmente es que en el PP todo el mundo chitón y mucho cuidadito.

Todavía resuena la crítica de la Fatal Cospedal a su "madrina" Aguirre por no haberse presentado ante el gangbang de Génova 13, Rue del Percebe, donde habría sido maltratada por los siempre derrotados caudillitos del PP. Todavía resuena el ensordecedor silencio de la pandilla genovesa sobre el respaldo inmediato e incondicional de Gallardón a las mentiras de Cobo, cuya suspensión de pagar las cuotas, siendo tan escandalosamente ridícula, bien podría haber compartido su amo moral, ese enemigo de la libertad, amante del amor y amigo del déficit y la deuda ruina, sito en Ambiciones. Y todavía, al escribir esto, no tengo noticias de que Rajoy, Arenas, Cospedal y Tal y Tal le hayan abierto expediente a Fraga, gran protector de Gallardón, al que hizo sustituir a Verstrynge tras su hazaña como abogado del líder de AP al secuestrar por dos veces la revista Cambio 16, que había publicado que Almirón, escolta de Fraga, era o había sido de la Triple A. Ya se sabe que el respeto a la libertad de expresión, sobre todo si la ejerce la derecha liberal, es una de las características más acusadas de Gallardón.

Si no expedientan a Fraga, como no expedientaron a Gallardón ni exigieron dejar el cargo de portacoz del Ayuntamiento al expedientadito Cobo, los del Politburó del PP ya no tendrán excusa ni siquiera cuando los atropellen a ellos. Que los atropellarán.

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