El blog de Federico

Naturaleza y funciones del psicópata bloguero

En la guerra sucia desatada contra la Derecha que no acepta el cambio de régimen, de la que la campaña para entronizar a Gallardón –con Rajoy como menordomo temporero– es prueba obscena y evidente, Internet juega y jugará más en el futuro un papel esencial. La vil liquidación política de María San Gil –que, ojo, no está políticamente muerta, y puede sobrevivir más que sus verdugos– se ha producido mediante filtraciones usando la Red, a través de medios que no llegan a informativos ni alcanzan la condición de creadores de opinión autónomos, pero que pueden pasar por algo más que simples sitios  confidenciales y bizcochables. En una campaña de diseño genuinamente pepiñesco, la derecha sorayina ha construido una red de confidentes despistados o serviles –desde los jóvenes inexpertos en papel a los añosos penosos reconvertidos en buzones de Internet– que no dudan en transmitir cualquier frase que parezca noticia y sirva al propósito de Génova 13.

Luego uno puede rastrear la noticia y darse cuenta de su inanidad, falsedad y manipulación, pero ya ha cumplido su objetivo, que era desanimar a una persona muy machacada y que tire la toalla. El mecanismo es, repito, el de la izquierda prisaica: la destrucción personal. Desde el vídeo contra Pedro Jota hasta la campaña contra los resistentes de la COPE en estos últimos años (recrudecida en estas últimas semanas) ya sabemos hasta dónde son capaces de llegar estos delincuentes morales y políticos. Hay que estar, por tanto, acorazados y prevenidos. Porque la guerra para rendir a la Derecha que no acepta el cambio de régimen, que repito es el objetivo final, será larga. Y dura.

En esta guerra va a tener gran importancia una figura criminosa más que criminal: la del psicópata bloguero. Hay quien lo confunde con lo que Pepiño ha recibido en sus cubiles de Ferraz como nuevos "cibermilitantes", es decir, militantes políticos del ciberespacio al servicio del PSOE y de su nuevo régimen antinacional, antiliberal y antidemocrático. Pero esos cibermilitantes no pueden inundar la red con mensajes positivos sobre el PSOE que irían directamente a parar a la basura, sino difundir continuamente consignas de contenido injurioso o descalificatorio contra sus rivales. Y hace falta tener una pasta muy especial, una personalidad muy caracterizada y peculiar, para pasar el día –o las horas libres del día– difundiendo infamias contra los enemigos políticos de hoy, que, ojo, pueden ser los amigos de ayer o los aliados de mañana, según convenga al Prisoe. No hay más que ver lo que decían contra Rajoy los mismos que, tras traicionar a sus votantes y militantes, ahora lo alaban junto a Gallardón. Es la derecha laica que Polanco pedía, la que Cebrián quiere "reconstruir", la que el triunfador Llamazares llama "normalizada", que en un matasanos castrista significa, obviamente, amordazada.

El cibernauta de Pepiño no es un psicópata bloguero, pero debe reclutarlos entre ellos. ¿Y qué clase de psicópata es éste? Pues muy sencillo: el que carece de empatía con los que le rodean o a los que visita, el indiferente a los sentimientos de los que constituyen una determinada comunidad ideológica y política, que aún discrepando en las tácticas y liderazgos, comparte unos mismos valores, una misma sensibilidad hacia las ideas que, a su juicio, deberían informar la acción política. Un psicópata bloguero es el que entra y se aposenta –a veces hasta trata de robar– en un blog para humillar, insultar o aburrir a los que lo ocupan. Le da igual lo que sientan, porque él no siente, salvo una especie de motor de odio destructivo que sólo tras cumplir su propósito se hará autodestructivo. Le da igual pasar horas y horas en una tarea aburrida, sórdida, de asechanzas y trampas, porque extrae su placer precisamente su insensibilidad hacia los que trata. Como todos los psicópatas, es un ser que carece de cualquier empatía con el prójimo, que para él no es sino parte de un paisaje humano con interés meramente instrumental y entomológico. De estos psicópatas salen los cibernautas del nuevo servilismo, los que desprecian los sentimientos y las ideas de quienes las tienen. Porque, y esta es la clave última de su personalidad, el psicópata no tiene ideas ni sentimientos, salvo el de destruir deliberada, minuciosa y morbosamente a quienes los tienen.

El Psicópata Bloguero (PB) es sólo una variante del psicópata común, pero lo vamos a ver mucho, sólo o en compañía de otros, boicoteando los sitios ajenos porque no tiene sitios propios. El PB no busca y hace el mal por necesidad sino por placer. Vive de la negación del otro, por eso se identifica tanto con los terroristas, para los que sus enemigos no son personas, lo que hace mucho más fácil liquidarlas. No se le verá nunca compartiendo un blog de gente que piense como él, porque él no piensa, sólo niega el pensamiento y el derecho a pensar de los demás. De esta clase de gente maligna, que no debemos confundir con los que de buena fe compran su mercancía, tenemos abundante presencia en este blog, en otros como éste y, en general, en las opiniones libres y rápidas que acompañan a las noticias de Libertad Digital. Y como la guerra contra los que creemos en España y en la Libertad se está haciendo ya a través de la Red, tenemos que ir preparando el contraataque. Sin concesiones.

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