El blog de Federico

Milagro en Viena, el regente de Rajoy y un exorcista para la COPE

No existe la mala suerte, al menos no siempre. Lo que hay es poco arte, poco cuajo y muy poca insistencia. Pero mientras Iker Casillas o, en su defecto, Florito, se hace con el liderazgo del PP, a la Derecha se le ha puesto muy mala cara. El despotismo y la mezquindad, si no la ruindad abierta, son ya las características más llamativas de la regencia de Gallardón, ejercida hasta finales de septiembre de 2009 por Rajoy. En esas fechas, concedida o denegada la organización de los Juegos Olímpicos a Madrid, el liberticida Ambiciones podrá cumplir lo único a lo que lo sacrificaría todo. Si el PP se deja, naturalmente. Pero como el PSOE e Izquierda Unida están encantados, no cabe mejor prueba del crimen político perpetrado en Bulgaria: si la Izquierda aplaude, algo está haciendo mal, muy mal el PP. Traicionar sus ideas, por ejemplo, y de ahí que le aplaudan tanto los que las combaten.

La regencia de quince meses de Rajoy va a ser –ojalá me equivoque– una forma anélida de politiquear, es decir, una forma de hacer política al modo de la lombriz de tierra, cuya ceguera y falta de defensas provoca a veces el indulto del curioso bípedo implume, pero no de la plume rapaz, que se la lleva en el pico al nido para que la disfruten sus polluelos. Además de la vileza rajoyesca contra María San Gil, Ortega Lara o Regina Otaola, hay que consignar la trituración de la Comunidad de Madrid, que es la que más votos aporta al PP. Y encima, Mariano predica humildad. La lombriz de tierra, al menos, airea la tierra. Este la apelmaza. Por lo pelma y por terroso y polvoriento.

Pero no quiero despedir este blog de urgencia sin referirme a un suceso asombroso que tiene como objetivo la COPE. Faltaría más. Resulta que un presunto exorcista, el Padre Fortea, ha llegado a la conclusión habitual de los carcas y los progres: hay que echarnos a César, Nacho y a mí. Pero eso se le ocurre hasta a Vidal el Malo. O sea, el embustero. El exorcista ha ido más allá. Dice que en realidad nosotros tres no somos la enfermedad, sino el síntoma de una enfermedad que afecta a toda la COPE. Y que hay que echar a todo el mundo, "hasta a las señoras de la limpieza". El exorcista y demonólogo achaca nuestra continuidad a que un cardenal oye a diario La Mañana y no deja acometer el despojo salvífico. Pero sea el Diablo o una víctima más, está claro que para el Padre Fortea, el Maligno se ha adueñado de todos los espíritus que pululan por la COPE. ¿También del Padre Bru? Pues si no es Belcebú, también. Lo mejor es que esto nos hace irresponsables de cualquier delito, porque no lo cometemos nosotros sino el Diablo. Si eso se llega a saber cuando el juicio de Gallardón no me condena Inmaculada Iglesias, que ni por nombre ni por apellido puede transigir con Satanás. ¿O no será, como todos nosotros, una endemoniada, que cualquier día, en medio de un juicio, empieza a darle vueltas a la cabeza como la niña de El Exorcista? ¿Hasta dónde llega la posesión diabólica en la COPE? ¿Y alcanza a todos los turnos de las señoras de la limpieza? Creo que esto no le va a gustar nada a Comisiones Obreras de la COPE. Pero nada, nada.

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