El blog de Federico

Menos mal que se queja Cospedal

Aparte de la simpatía de Zoido y del sentido común de varios candidatos autonómicos y municipales del PP que, tras su triunfo, han explicado en LD sus fundados temores a una herencia socialista de dificilísima gestión, me gusta lo que está haciendo Cospedal en Castilla-La Mancha. Y cómo está alarmando a El País, órgano de Rubalcaba. Por supuesto, a Cospedal le conviene a largo plazo poner el grito en el cielo: si está en quiebra su comunidad, cuanto antes se entere la gente, mejor. A corto, más aún: es preciso señalar a los responsables de la quiebra, que son los políticos del PSOE. Por la experiencia de Aznar en 1996, si se quiere fundamentar un cambio duradero en la opinión pública, hay que levantar absolutamente todas las alfombras, con luz y taquígrafos. ¿Que gimen los taquígrafos locales? Mejor. No haber sido ágrafos sobre la corrupción sociata.

Hay que insistir en el carácter ejemplarizante y, al tiempo, precavido de la denuncia de la corrupción heredada. Aznar canceló el saneamiento de las instituciones por la acción conjunta de CiU y la Zarzuela, en ambos casos bajo la hipoteca de una victoria raquítica en las urnas: 260.000 votos. En cambio, Rajoy acaba de sacarle al PSOE 2.200.000 votos en las elecciones del 22M. Y es verosímil pensar en una abultadísima victoria del PP en las Generales. Pero el gran anuncio de las Generales es lo que haga el PP con su inmensa heredad municipal y autonómica. Y esa herencia es, sobre todo, una insolvencia letal e irredimible para las instituciones representativas y los presupuestos anejos.

Por eso me ha parecido muy bien que el hombre de la economía cospedalense haya anunciado que algunos miles de colocados por el PSOE en la Administración con el único mérito laboral de tener el carné del partido se irán a la calle, es decir, por donde han venido. Nunca se ha estrenado la derecha con una poda de verdad de la arborescencia burocrática en general y de la izquierda en particular. Pero ahora no tiene más remedio. La crisis es de tal envergadura, tan a medio y largo plazo, con tal cantidad de zonas de sombra y con tantas empresas públicas cobijando deudas ingentes que los populares han de hacer coincidir la virtud cívica con su interés político. El cargo que ocupa Cospedal en el partido añade ejemplaridad a la necesidad. Ojalá no se echen atrás, que sería lo mismo que echarse a un lado, o sea, a la cuneta.

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