El blog de Federico

La estrategia del chorrito fino

Voy a ver si consigo entrar en el blog de taraza, aprovechando el descanso de su retransmisión del partido Getafe-Valencia. Aunque no sé si tengo derecho, porque el susodicho ha decidido que este blog está para que cada cual opine lo que quiera sobre lo que yo diga aquí y sobre lo que hago y digo en la COPE. Un despistado pensaría que sobre la COPE y mi programa habría que opinar en un blog de la COPE. Pues no. Tal vez por eso ha desembocado aquí una turbamulta de regres aviesos y de paranoicos islamoides en los que, la verdad, yo no pensaba al crear el blog. Hace pocos días he leído que las Torres Gemelas y el Pentágono los volaron los servicios secretos americanos con la probable ayuda de los israelíes para perpetrar no sé qué recortes de las libertades, la Patriot Act y otras fechorías guantanameras. Bueno pues como esas fabulaciones musulmanas, generalmente iraníes, suelen ir de la mano con la negación del Holocausto y esto constituye un delito en España, al próximo que propague ese agravio a los miles de muertos y a la Justicia norteamericana, que ya la hubiéramos querido aquí en el 11-M, tendré que banearlo a perpetuidad, antes de que Cándido me procese por facilitar el antisemitismo. Lo siento, pero así será.

También pediría a los dueños del blog que no me agredieran llamándome tolerante. Yo soy amigo del bien y enemigo del mal. De tolerar el mal, nada; y tolerar que se hunda el bien, menos. Tolerante, Soraya; tolerante, Gallardón; tolerante, Arriola. Yo, ni hablar.

Y yendo a lo político, una anotación muy breve. Lo que está sucediendo con el trasvase del Ebro a Barcelona ilustra hasta qué punto el debate del PP sólo debería ser el que ya avanzamos en los primeros hilos del blog después de las elecciones: definir si se está con el cambio de régimen a través de la cláusula Camps o si se está en defender la nación y la Constitución, la igualdad de los españoles ante la ley y esas cosas que dijo en la campaña Rajoy pero que, por lo visto, no se cree nadie en Génova ni en Bulgaria. Si en vez de montar la bronca más fiera que vieron los siglos, ahora que han pillado a Zapatero de servilón de Montilla y ambos de estafadores a media España, el PP se limita a pedir, como han hecho los búlgaros heroicos, que el trasvase "sea extensible" a Valencia y Murcia, adiós a la Moncloa por ocho o diez años.

Tengo la impresión de que Arriola, cerebro del PP descerebrado, ha encontrado una nueva aplicación del formulacho de la "lluvia fina", estrategia defendida por Aznar para no regenerar las instituciones y acabar rindiéndose a Polanco, pero que, decían, hizo ganar las elecciones del 2000 con mayoría absoluta (gracias a que el PSOE echó a Borrell y presentó a Almunia, por cierto). Ahí nació el invierno mediático. Y como Rajoy ha contraído el mismo odio a los pocos medios de derecha liberal que apoyamos, no incondicionalmente, nunca incondicionalmente, jamás incondicionalmente, al PP, si de él dependiera tendríamos una glaciación mediática que sólo quedaba la SER. La lluvia fina en la oposición es ridícula, pero es la estrategia del PP para estos cuatro años. Y como en el Levante no llueve, la lloviznita se ha reconvertido en "chorrito fino", que es lo que piden, qué digo piden, mendigan los barones de Bulgaria, capital Valencia. Si esto es un partido nacional, que venga el Tribunal Constitucional y que lo ilegalice.

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