El blog de Federico

La copa del 13-M

Lo peor de esta Copa políticamente envenenada de 2012 es que ya la apuramos hasta las heces el 13 de Marzo de 2004. Como entonces, la gran máquina de mentir, la todopoderosa industria del embuste, la empresa de la estafa informativa ha funcionado a todo trapo, convirtiendo a los culpables en inocentes y a los inocentes en culpables, a los buenos en malos y a los malos en buenos, a los terroristas en víctimas y a las víctimas en terroristas. Y como en aquella jornada de reflexión que sólo sirvió para flexionar las normas de la democracia hasta romperlas, de nuevo un hato de periodistas deportivos progres ha hecho el trabajo sucio de los políticos de izquierdas. De nuevo se ha acusado al PP de algo que en realidad estaban padeciendo junto a los españoles de bien. De nuevo se ha hecho con total impunidad. De nuevo se ha hecho con absoluto desprecio de la verdad. De nuevo se ha presentado una visión absoluta y vilmente falsa de España en el extranjero. Y de nuevo la derecha se ha rendido, impotente o ha atacado a la derecha que no se rinde, queriendo comprar el perdón de la titiritería periodiprogre.

Nada ha cambiado, salvo que lo que entonces nos resultaba nuevo, ahora nos resulta repetido. En 2004, el malo era Aznar; en 2012, la mala es Esperanza Aguirre. Entonces, los periodistas futboleros de PRISA llenaron la calle Génova de indignados precocinados; ahora, los mismos periodistas del imperio prisaico o instalados en otros medios han presentado como indefensas víctimas del nacionalismo español a los etarras o proetarras de Amaiur que recibieron como anfitriones en el Parlamento a los separatistas de toda laya y llamaron a las aficiones del Barça y del Athletic a afrentar los símbolos de España. Y a la única que se negó a admitir como normal el abuso permanente de los antiespañoles en la capital de España, Esperanza Aguirre, que pidió que si no se respetaban los símbolos españoles en el Campeonato de España, se jugara el partido a puerta cerrada, la progrez política y periolítica la ha atacado aquí y fuera como la agresora de unos pobres aficionados indefensos que tenían pánico a ir a un partido de fútbol en el irrespirable ambiente de la España nacional. Al final, la diferencia de fondo es esa: la nación. Mientras unos se resisten a la degradación y muerte de España, otros insisten en que pase de "discutida y discutible" a "abatible y abatida", respaldando siempre a los separatistas con pistola o pistoleros.

Ante la repetición de la vileza, el Gobierno del PP con mayoría absoluta de 2012 ha actuado como el Gobierno del PP con mayoría absoluta de 2004. Si el de Aznar no fue capaz de reaccionar ante la máquina de mentir y dejó absolutamente solo al Rajoy aterrado del 13-M por la noche, el de Rajoy se ha apresurado a desautorizar cobardemente a Esperanza Aguirre por decir lo que todos sabíamos que iba a pasar: exactamente lo mismo que había pasado dos años o dos finales antes, con la bronca atronadora de las dos aficiones nacionalistizadas contra los símbolos de España, incluido el Rey.

Aguirre sencillamente había opinado en una pregunta de una entrevista en la radio sobre el llamamiento que desde el Parlamento habían hecho etarras o filoetarras y separatistas dizque democráticos para atacar públicamente a España y sus símbolos. La Presidenta madrileña hizo lo que deberían haber hecho el PP y el PSOE. Pero Gobierno y PP desertaron de su obligación, y el PSOE, por boca de Tomás Gómez, llegó a acusar a Aguirre de "incendiar campos de fútbol". Pasmoso. Si Gómez tuviera talento sería Münzenberg.

Y más pasmoso aún ha sido el destape político de los periodistas dizque deportivos, que primero disimularon la gravedad del llamamiento a insultar a España, luego atacaron a Aguirre por rechazarlo y han acabado diciendo que de pasar algo es culpa de Aguirre, pero que en rigor no ha pasado nada. Las grandes figuras de As y Marca han competido en tergiversación y han cobardeado en tablas desvergonzadamente. Santiago Segurola, la gran figura de Marca, se despachó con un artículo en Italia donde no se sabe qué llama más la atención: el tamaño de la realidad que se oculta o la mentira que burdamente se inventa. Estos son los dos párrafos más destacados:

"El clima previo al partido se ha visto alterado por Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid y representante del sector más conservador del Partido Popular, en el poder actualmente en España. Aguirre, cuya capacidad demagógica no tiene rivales en el ámbito de la política española, dijo esta semana que la final debería suspenderse, si se producen los habituales silbidos de los aficionados del Athletic y del Barça al himno español. El mismo día en que realizaba estas declaraciones, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid daba permiso para la celebración de una manifestación fascista el mismo día de la final en el centro de la capital española".

"Por todo ello, la final de Copa ha adquirido un color extraordinariamene político. Muchos aficionados del Athletic y del Barça tienen miedo de viajar a Madrid. Creen que no serán bien recibidos y temen al clima de violencia, artificialmente provocado por algunos políticos irresponsables".

Los lectores de La Gazetta dello Sport no son mínimamente informados en este libelo antiperiodistico sobre quién ha empezado a politizar, nada menos que desde el Parlamento, un partido que con los mismos clubes y el mismo trofeo en juego supuso hace dos años la apoteosis de la politización. Lo de que los hinchas vascos viajan con miedo a Madrid sería de broma si los anfitriones de las injurias a España no hubieran sido los que se niegan a condenar los mil asesinatos de ETA, banda terrorista vasca, que, aparte de su solar, ha matado en Madrid más que en cualquier otro lugar de España. Desde hace décadas, si alguna vez se produjo alguno, no ha habido un solo viaje a Bilbao o Barcelona para afrentar ikurriñas o segadors. ¿Cómo se atreve Segurola a presentar así en Italia una realidad tan criminalmente presente en España desde hace décadas, y especialmente en democracia?

Pues atreviéndose. Si la SER se inventó terroristas suicidas el 13-M, ¿por qué no va a inventar este legendario puntal prisaico el miedo de los que tras la llamada de terroristas y separatistas viajan a Madrid a insultar a España? En realidad, lo de Segurola es como lo de Polonia en TV3, que, según cuenta Periodista Digital, sacó a Franco diciéndole a Aguirre que "se pasa de facha". También dice PD que lo de sacar a Franco para linchar a sus enemigos ya lo hizo en 2010 con Intereconomía y en 2006 conmigo, o sea, que Toni Soler, as de la gracieta polonazi subvencionada, se repite. No otro es el primer secreto del éxito nacionalista: repetirse hasta aburrirnos.

El segundo es decir que no pasa nada y que el que diga que pasa, está loco. Alfredo Relaño, tras la manipulación de la pitada al himno en TVE, dice en As: "El himno duró poco, la final también. La organización decidió ofrecer una versión de 27'' de la Marcha Real, ya que no estaba el Rey, aunque sí su heredero. En el campo la pita lo hizo inaudible, pero a las casas llegó, muy por encima de los pitos que, sí, se escuchaban al fondo. Todo muy breve y, entiendo, poco grave."

Claro, abuchear el himno de España en el campeonato de España no es algo que deba parecer grave a los españoles. A los progreñoles de As les parece que lo es poco. Y que se reitere la injuria, menos. Juan Cruz, bardo oficial de las hazañas azulgranas, elogia a las aficiones del Barça y del Atletic, cuyo comportamiento público ha sido la negación del fútbol en favor de la injuria. Yo entiendo a los etarras, no a sus seguratas del PNV o el PSOE y, mucho menos, a los segurolas. Yo comprendo que los enemigos de España tomen Madrid para agredirla, si pueden, Lo que no me cabe en la cabeza es que el defensor de las aficiones bárbaras del Barça y el Athletic, o sea, Juan Cruz, acabe de publicar un libro que se titula "Contra el insulto". ¡Qué cara!

La diferencia, se dirá, entre la Copa de 2012 y el 13-M es que ahora no hay casi doscientos muertos y dos mil mutilados, como en el 11-M. Cierto. Pero el 13-M no fue una máquina de matar sino de engañar. A los vivos y sobre los muertos. Y esa máquina infernal sigue funcionando a la perfección. Lo demuestran todos los periodistas deportivos y, ojo, también políticos que proclaman que lo único importante de la Copa ha sido el fútbol, los dos goles de Pedrito y no la habitual y "poco grave" injuria a España. Pues no. El fútbol no es lo único importante. Ni lo más importante. Ni siquiera algo importante al lado de la libertad y del aire necesario para que respire, que para los que nos consideramos españoles es el de nuestra Nación y sus leyes. Eso de hacer como que no se ve lo que está a la vista es un síndrome muy propio de la España actual, demediada y degradada. Pero no ha nacido en esta Copa de 2012, sino en aquel 13-M que se propuso enterrar en el olvido la masacre del 11-M. Son dos caras de una misma moneda. De las de Judas.

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