El blog de Federico

La aguerrida resistencia o la rendición como galardón

Lamento que muchos blogueros no se hayan podido descargar la tertulia de La mañana de la COPE este martes y espero que puedan hacerlo el miércoles, porque es evidente que la mayoría toca de oído sin haber oído y algunos que han oído no han escuchado. Yo no he pedido la dimisión de Rajoy y, en rigor, tampoco Pedro Jota, que ha defendido que Rajoy, intacto en lo personal aunque derrotado en lo político, debería dejar que en el próximo congreso del PP se presenten candidatos para renovar el liderazgo, ya que, de presentarse Rajoy, nadie se presentaría contra él. Y, por supuesto, se habrían asegurado la continuidad todos los inútiles de Génova 13 y los derrotados el 9-M, que son los que no han mejorado el número de votos y escaños del PP sino que han perdido incluso con respecto a 2004. Anunciar Rajoy que se presenta en junio y ponerse todos en primer tiempo de saludo ha sido una misma cosa. O sea, que Pedro tenía razón en cuanto al funcionamiento interno del PP, que es el de todos los partidos: piramidales y antidemocráticos. Por eso yo siempre he defendido las primarias. Conozco demasiado lo que pasa en las elecciones fácticas o a dedo, sin que a los militantes se les deje elegir.

El debate se ha enconado en la tertulia cuando Marhuenda ha defendido, como viene haciendo La Razón, que hay que echar a Sirera porque el PP no ha obtenido el resultado que debía obtener. Pero como el PP ha subido en Cataluña y lo que se vota en Cataluña es al PP como tal y Sirera lleva tres meses, Pedro, Tomás Cuesta y yo hemos defendido a Sirera. Y es que uno de los dos periódicos de Lara –el otro es el Avui– está defendiendo lo mismo que Vendrell, la mano derecha de Piqué: echar a Sirera. Lo que hemos dicho y si no lo aclaro es que yo quiero a Sirera con más gente de ciudadanos y con Vidal Quadras. Si Alejo se fue es porque Aznar quiso y porque Mariano no lo ha querido recuperar.

Aclararé más cosas: Yo he venido defendiendo, y predicando con el ejemplo en todos los medios donde estoy, que Rajoy tenía que ser el candidato del PP sin sombras gallardonescas, y desde que empecé el blog en campaña electoral, he comentado, por lo general favorablemente, la campaña de Rajoy como candidato. La del PP como partido ha sido mala, como cabía esperar de los píos, sorayas, arriolas, elorriagas y demás. Yo he defendido a Rajoy para que ganara el PP y con él España. El candidato me da igual siempre que defienda los dos principios que mueven a votar al PP: España y la libertad. Mariano lo ha hecho, salvo en algunos aspectos, que he obviado porque el conjunto era muy favorable a lo que creemos los votantes del PP y, por tanto, al candidato Rajoy. Ya han pasado las elecciones y nadie podrá decir que por mi culpa ha perdido un solo voto Rajoy.

Pero es evidente que hemos perdido y es legítimo cuestionarse si Rajoy tiene el ánimo o el vigor necesarios para hacer cuatro años de oposición a cara de perro contra un ZP y un nuevo régimen cuyos primeros enemigos no son los profesionales de la política del PP sino aquellos sectores de la sociedad civil y aquellos, pocos, medios de comunicación que hemos garantizado que el PP pudiera respirar por la base, y que la base de la Derecha sostuviera al PP. Y a los aguirres, acebes y zaplanas que han llevado el peso de la oposición y han bailado con la más fea. Rajoy también lo ha hecho... o no. Depende de los días y de los casos. El canon digital es la prueba más clara de que no siempre y a veces nunca. Tampoco debió permitir que Camps y Arenas sacaran adelante o colaboraran en sacar unos estatutos que lesionaban las razones del PP para recurrir el Estatuto catalán. Y como el canon, veinte cosas. Lo peor ha sido decir que la economía es lo más importante, lo único importante. Si no he dicho todo lo que me apetecía sobre semejante memez es porque, con errores y aciertos, Rajoy y el PP eran la alternativa de Gobierno y también de sistema a ZP. Quizás tengo un sentido de la responsabilidad excesivo, pero, también con errores y aciertos, es el mío y volvería a hacer lo mismo.

Ahora bien, esta mañana, hablando de la fragilidad de Rajoy como líder, Pedro ha dicho que Aznar jamás hubiese tolerado, como ha hecho Rajoy, que Gallardón se atreviera a sentarme en el banquillo. Y yo he dicho que, ahora que han pasado las elecciones y que el juicio tiene fecha puedo contar cómo Gallardón ha engañado a Rajoy y al PP delante de mí, ante mis ojos y con muchos testigos. Y que eso saldrá en el juicio. También puede salir en el blog.

Naturalmente, habrá algún inocente o algunos de los trolls que pululan por aquí –inconvenientes del éxito de LD– que dirán que yo estoy llevando una pelea personal al terreno político. Pero vamos a ver, ¿alguien se cree que si yo no estuviera en la COPE Gallardón habría preparado, de forma concertada y simultánea con PRISA y ABC, una batería de querellas criminales y demandas contra mí? ¿Alguien tiene duda de que si yo apoyara a Gallardón para liderar al PP las querellas del inquilino de "Ambiciones" se tornarían elogios? Pero, hombre, si lo más sencillo en España es ser progre o aceptar su hegemonía, como hace Gallardón. Pero es lo contrario de lo que ha hecho Aguirre esta legislatura y de lo que llevo haciendo yo hace treinta años, desde que publiqué Lo que queda de España. Por cierto, que a pesar de todo lo que desde entonces me ha tocado pasar, era verdad y se ha cumplido. Se reeditará en un par de meses. Sin cambiar nada.

Hay dos políticas en la dirección del PP, que son las que ejemplifican Aguirre y Gallardón. La diferencia se ha visto este 11-M. Aguirre reunió a las víctimas y al Samur junto a los representantes madrileños de la Comunidad y el Ayuntamiento para rendir homenaje a los muertos, pedir que se haga justicia y, en silencio emocionado, escuchar el himno nacional. Gallardón montó un gran espectáculo del sistema salido del 11-M, con el Rey y, sobre todo, con Zapatero, el gran beneficiado de la masacre y el que se ha encargado de que no funcione la justicia para averiguar qué pasó. Del Olmo, Valeyá y Bermúdez han rematado una faena judicial y fiscal ignominiosa que ha contado siempre con el aplauso de Gallardón, en línea con PRISA, ABC y Garzón. En el acto gallardonita de ayer no sonó el himno nacional, pero sí un corito de Sonsoles a la que atravesando media provincia fue a felicitar Gallardón, como signo de pleitesía a los progres y distanciamiento del PP. O sea, lo de siempre, que incluye tratar de cargarse a la COPE, porque considera que es el único obstáculo que le impide hacerse con el PP. A los 700.000 militantes, obviamente, los desprecia. Cuando recurrió a los de Madrid contra Aguirre le dieron un palizón inolvidable. Pero la auto-reelección de Rajoy le permitirá seguir en la misma línea.

Volveré en el blog sobre la querella de Gallardón y la responsabilidad en ella de Rajoy, pero baste un dato: contra Sebastián y la foto de Corulla no se ha querellado. Contra mí, sí. Es que lo que detesta Gallardón no son los socialistas ni los nacionalistas, sino los liberales. Justo es pagarle con la misma moneda.

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