El blog de Federico

esRadio va como un cohete

Por una vez, seré breve. Estamos a punto de terminar la segunda semana en esRadio –o Esradio, como escriben tantos y no voy a llevarles la contraria–, tiempo suficiente para poder felicitarnos de estos días milagrosos. Porque es un milagro que en dos semanas no hayamos tenido un tropiezo técnico serio, que en una emisora recién nacida y en una cadena nueva sería lo normal y casi, casi lo obligado. Habíamos emitido en pruebas, pero no programas. Habíamos hecho "números cero", pero no en las ondas. Y desde el 7 a las 7 todo está saliendo a pedir de boca. El otro día, uno de los maravillosos técnicos que nos asisten me preguntó por qué era tan importante que no tuviéramos fallos la primera semana y carecía de interés que los tuviéramos en la segunda.

– Porque en la segunda semana, un fallo es un fallo. En la primera, sobre todo el primer día, no es un fallo, es un fracaso. Y así lo hubieran dicho.

Porque teníamos a toda la jauría liberticida y meapilas (o ambas cosas) pendiente de que nos la pegáramos y de que no saliéramos de Madrid. No nos la hemos pegado y hemos roto todos los cordones sanitarios y hasta las sogas de los bueyes hertzianos que trataban de constreñirnos a la capital de las Españas. Estaba roto el cerco por internet, pero la gran noticia ha sido que al término del primer mes vamos a tener la cobertura que hubiéramos deseado al final del primer año Y eso se ha producido por la fidelidad de los oyentes y por la excelente factura técnica de nuestros programas, los ya conocidos y los recién estrenados. Dados los austeros sueldos y las graves dificultades para montar una radio nacional en siete semanas de verano, es fácil imaginar la moral y el buen humor que reinan en la casa. Ya era hora.

Hay una tesis viceteológica sobre este éxito: que los ángeles custodios de la COPE han migrado también a esRadio, horrorizados ante la impiedad y la injusticia desagradecida de nuestros herederos. Y hay otra tesis menos pía pero tampoco verificable: que después de dos años horribles –el último, atroz– ya nos tocaba tener una buena racha. Lo segundo no excluye lo primero, evidentemente, y si después de haber hecho toda su campaña contra los que hemos sostenido la COPE estos últimos años cayeran en el EGM, van a tener dos problemas: justificar su ruina y defender su labor. Pero ese es asunto suyo. Nosotros estamos en un proyecto absolutamente nuestro y no tenemos intención de redimir audiencias sino de conquistarlas. Eso lo hacemos gracias a vosotros, los que habéis estado siempre ahí y los que están llegando. Los fallos técnicos, que habrá, llegarán tarde. Si dijera que no estoy orgulloso y feliz mentiría. Y a eso no nos acostumbraremos.

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