El blog de Federico

esRadio, lo que dicen de nosotros y lo que realmente pasa

Hace dos semanas que debería haber vuelto al blog como he hecho siempre: para hablar de lecturas y películas de Agosto y de las expectativas del grupo de Libertad Digital en el nuevo curso político. Lo he ido retrasando para poder dar información veraz sobre la noticia que tanto ha agitado los confidenciales, nuestro posible acuerdo con Punto Radio, y lo habría retrasado una semana más de no haberme encontrado a Víctor Gago y de no haberme reprochado él, a quien tanta consideración y afecto tengo, que no hablara de lecturas de verano, ni en Agosto ni en Septiembre. Lo haré pero por entregas. Ya no se trata de una lista de recomendaciones agosteñas, que hicimos en Es la Mañana y LD Libros, sino de los hallazgos y chascos propios del que lee, mira cine o televisión, y ve venir ciclones y llegar elecciones. Pero entiendo que urge aclarar lo que en estas dos últimas semanas viene publicándose sobre mi futuro profesional y, lo que es mucho más importante, sobre el futuro de esRadio.

Acerca de lo que se ha publicado sobre nuestra relación con Punto Radio no puedo decir nada, porque nada hay formalmente ofrecido por ellos y nada aceptado o rechazado por nosotros, o viceversa. Y como Vocento y el grupo Libertad Digital somos empresas serias, unos grandes y otros pequeños, unos con pérdidas y otros sin ellas, pero todos sujetos a la propuesta de los gestores y a la aprobación del Consejo de accionistas, si algo se hace en el futuro será por ese cauce legal y formal: no hay otro.

Lo que sí puedo desmentir, y lamento que haya medios de internet que se hayan prestado a transmitir tan turbia y falsa especie, es que yo fuera a fichar por Punto Radio y que lo hubieran impedido presiones del PP y de la Casa Real. Ni yo he recibido oferta alguna de Punto Radio ni tampoco la aceptaría si eso supusiera abandonar esRadio.

Tengo –y tenemos como empresa– excelentes relaciones con ABC y Punto Radio; también buenas con Unedisa o Intereconomía, por citar medios afines y diferentes, aunque no puedo negar la evidencia del carácter complementario de esRadio y Punto Radio; pero ni estamos en venta, ni podemos comprar, ni somos los únicos socios posibles. El panorama es atroz: basta ver lo que pasa con las televisiones en TDT, trituradas por el Gobierno y a veces perjudicadas por una mala gestión, para comprobar que cualquier grupo de comunicación español que no dependa de un partido político está contra la pared y deberá buscar las famosas sinergias, es decir, las asociaciones con empresas de su sector, para mejorar su cuenta de resultados. Eso, claro está, si su salud económica le permite esa asociación, porque ninguna empresa en quiebra, absolutamente arruinada o sin futuro claro encontrará un caballero blanco que amablemente la rescate. El mundo de la empresa no es así. Y de eso me han convencido la realidad y Alberto Recarte, que es quien lleva la nuestra.

Es rigurosamente falso que el PP y la Casa Real hayan vetado mi incorporación a Punto Radio o un acuerdo entre nuestras cadenas de radio. Cuando lo hicieron contra la COPE, es decir, contra nuestra estancia en ella, fui el primero en denunciarlo. Pero debo decir que en este caso no se ha producido ningún movimiento al respecto, ni en el PP ni en la Zarzuela, actualmente en tránsito de Alberto Aza a Spottorno. Podría incluso decir que en ambos sitios se vería bien algún tipo de asociación entre Vocento y nosotros –yo soy parte de ese "nosotros"– pero tal vez sería ir demasiado lejos. Sobre sus intenciones no aventuro, pero sobre sus hechos afirmo: no ha habido un solo gesto contra esa posible asociación radiofónica de la que se ha hablado en los últimos días. Si cuaja un proyecto empresarial en ese sentido y naciera en Vocento, corresponderá a su Consejo rechazarlo o refrendarlo. No lo esperamos, conste, pero sería una decisión puramente empresarial por su parte y, en su caso, por la nuestra. Ni el Rey ni el PP pintan nada y, todavía menos, dicen lo que hay que pintar. Sería cómodo hacerse los mártires ante la posibilidad de que pase lo que creo que pasará: nada. Pero en este caso, por una vez, no hay mártires. Que el Consejo de Vocento haga lo que convenga a su empresa en este trance terrorífico, para España en general y para los medios de comunicación muy en particular.

Algunos dirán que como esRadio ha superado ya el momento crítico, el de la primera temporada, y ha salido harto robustecida de la segunda, en Génova 13 o en Zarzuela se resignan a tratarnos como un medio más. Que se resignen o lo deseen, nos da igual. Que no seamos nunca más objeto de persecución por nuestras ideas liberales –mejores o peores, pero nuestras y legítimas– es a lo que hemos aspirado desde que salimos de la COPE y nos lanzamos, sin más medios que los que allegan oyentes y anunciantes, a esta aventura radiofónica que casi todos reputaron suicida. Y ha salido bien. Estamos vivos, tan sanos como los pocos que lo están y, por tanto, somos unos socios apetecibles, si se diera el caso. No se ha dado. Pero, de darse, no tropezaría con lo que Castelar llamaba "los obstáculos tradicionales". Y los seguidores de Libertad Digital y esRadio serían los primeros en saberlo.

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