El blog de Federico

El adiós del PP al PP: dos escándalos a medias, un pesebre en ruinas y el relincho gallardonista

Aunque no hay precedente de mayor torpeza desde el congreso de UCD en Palma de Mallorca, que logró hasta una huelga de Iberia, el escándalo catalán que inauguró la despedida del PP del PP histórico se ha atemperado en los no menos escandalosos pero sí más discretos de Baleares y el País vasco. El primero lo ha salvado la oposición al PP marianil, prisaico y gallardonita, representada por el admirable alcalde de Calviá. Sin el apoyo descarado a Estarás del aparato monclovita, amén de las trampas congresuales que el propio Delgado denunció en los tribunales y que reconoció pero no sancionó el juez por insuficientes (sólido concepto jurídico, ése de la insuficiencia) habría ganado el opositor a la candidata fociosa con holgura. Aún así, superar el 30% y quedarse en el Partido con una línea política alternativa salva el honor del PP y le permite una cierta posibilidad de regeneración. Escandaloso, pues, cómo se ganó. Pero no cómo se perdió.

Más confuso es el caso del PP vasco, donde no parece escandaloso cómo se ganó, ya que a ultimísima hora Antonio Basagoiti (tras amenazar con dimitir y que no hubiera candidatura alguna para sustituir a San Gil) logró un apaño o acuerdo de integración de rajoyosos y rebeldes que parecía patrocinado por Tiritas y Salvaslip. Sin embargo, sigue siendo escandaloso cómo se perdió. La ejecución de María San Gil a manos de Arriba Soria y Alicia Sánchez Camacho, luego recompensada con la baronía cataláunica, y a pies de Alfonso Alonso y su principito Oyarzábal, es baldón imborrable que arrastrarán los verdugos genoveses. Y por más que se esfuerce Basagoiti en parecer independiente,  no podemos olvidar que el anuncio de su candidatura lo hizo aviesamente Génova 13 media hora antes de la rueda de prensa del gilista Carmelo Barrio para presentar la suya. Barrio cometió el error –o el terror– del principiante al anunciar al partido la hora de su rueda de prensa y los arriolos presentaron a Basagoiti porque Alonso no quiso arriesgar. O sea, que Basagoiti fue un candidato de emergencia contra el sector de San Gil. Sucede  que quedó tan groseramente a la vista su papel vicario cuando le impusieron de segundo al principito alfonsí que hizo de la necesidad virtud y a última hora arregló a medias lo que nació roto. Y roto está. Es normal que la gente de María San Gil se dejara seducir o cooptar por el integrador bilbaino, porque el PP vasco es más que un partido y casi una familia, pero políticamente hablando está destrozado por el volantazo de Madrid. Y si Basagoiti no tiene un buen resultado, todas estas cataplasmas integradoras serán inútiles. Será el turno del principito alfonsí, que a mí me parece una especie de Madrazo cruzado con Madina y cuya única hazaña conocida es la de injuriar a María San Gil.

Supongo que alguna encuesta arriolosa habrá advertido a los bacterios de Génova 13 de que por mucho que digan valorar a Rajoy los mismos que valoraban a Gallardón por oponerse al PP, no piensan votarlo. Y que los votos que ganen por esa vía serán menos que los que pierdan. Tras la chulería idiota de Barcelona se ha impuesto la discreción en los dos congresos regionales, pero el problema sigue siendo el mismo: la posición del PP ante el cambio de régimen. El penúltimo encuestorrelincho gallardonita en El País, dando por amortizado a Rajoy ante Ambiciones, explica bien el problema de fondo: ante el cambio de régimen, el PP ha decidido cambiar al PP. Pero como el cambio de Nación y la liquidación de la Constitución son seguros pero imprecisos, el cambio del gran partido de la Derecha se ha refugiado en esas brumas matinales tan propias del verano. Ya vendrá el Tribunal Constitucional con la rebaja catalana. Y el otoño económico. Y el invierno mediático e institucional. Y la glaciación política.

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