El blog de Federico

Diario de Verano: Más que nunca, en manos de Bárcenas

A menudo cito el título más largo –que yo conozca– de la poesía española: un libro de pocas páginas, aunque altas y anchas, de Julio Antonio Gómez, malditísimo autor aragonés. Fue Julio Antonio "El Gordo" miembro destacadísimo del grupo de Miguel Labordeta, postsurrealó, homofiloló y alcohololó, que en los 50 tomaba café en Niké; en los 60, vermú en El Pozal; y ya antes de los 70 empezó a morirse con diligente discreción: el tremendo Miguel Labordeta, cuyo Tao iba y venía de la Romareda, el santo bebedor Ignacio Ciordia, el laborioso impresor Luciano Gracia… todos se han ido yendo sin fama ni ruido de la "Zaragoza gusanera". Todos, menos Julio Antonio Gómez, una loca devotísima de Leo Ferré que murió en Tánger, dueño de uno de esos hotelitos que Gino Paoli cantó en Albergo per´ ore y que en el francés de España dimos en llamar meublés.

El luengo título de "El Gordo", saludado con ancho y burocrático entusiasmo por Vicente Aleixandre, era y es éste: Al oeste del lago Kiwú, los gorilas se suicidaban en manadas numerosísimas. Para qué más.

Pues bien, si, tras las declaraciones de Páez, sucesor de Bárcenas, y de sus dos secretarios generales, Cascos y Arenas, medio admitiendo o negando que el PP cobrara comisiones en dinero negro, tuviese que resumir el Caso Bárcenas en un titular, elegiría esta frase del sumario del juez Ruz:

"Cuantiosos fondos procedentes de comisiones vinculadas a adjudicaciones públicas que habría depositado en cuentas bancarias situadas en Suiza."

Porque la cuestión de fondo es si el PP se ha financiado ilegalmente con dinero procedente de empresas favorecidas en las concesiones de obra pública y ha pagado latisobresueldos a sus jefes con dinero de ese origen. Los del PP dicen, naturalmente, que no; el sentido común, avalado por cincuenta millones de euros en Suiza, dicen que por supuesto que sí; y, aparte de lo que judicialmente vaya dando de sí el caso, a efectos político-periodísticos, yo creo que estamos, más que nunca, en manos de Bárcenas.

El larguísimo título elocuente y luminiscente del Caso Bárcenas debe ser, pues, éste:

"Cuantiosos fondos procedentes de comisiones vinculadas a adjudicaciones públicas que Luis Bárcenas habría depositado en cuentas bancarias situadas en Suiza."

Está en la imprenta.

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