El blog de Federico

Aclarando, que es gerundio: el futuro del Real Madrid y la farsa del Barça

Siempre digo que la ironía no funciona en la radio, pero no siempre me aplico el cuento. Y como las elecciones municipales y autonómicas tienen menos misterio que el terceto encadenado Real Madrid-FC Barcelona –falta un partido para el cuarteto, y sobra– aclararé lo que, siempre en clave de humor, he dicho sobre la aljubarrota de Mourinho y del Real Madrid. Esta vez, sin ironía, que a veces la carga el diablo.

Lo peor del partido de autos es que hasta la injusta expulsión de Pepe en el minuto 61 –enésima charranada arbitral en favor del Barça– el Madrid se negó a jugar en el Bernabéu. Creo que este Madrid es todavía inferior a este Barcelona, pero si juega de verdad puede ganarle a cualquiera, incluido el Cuadro de Actores de La Masía. Lo que hizo el Madrid en la primera parte de la Final de Copa fue exactamente eso: frenar al contrario donde es superior, en la elaboración de juego, y salir como centellas al contraataque, que para eso tiene futbolistas tan buenos como los del Barça e incluso mejores. Es una pena que el Madrid no marcara dos o tres goles en ese primer tiempo que es lo mejor, si no más brillante, que ha hecho en esta temporada. Pero en la segunda parte el Madrid se vino abajo, el Barça se vino arriba y sólo tres milagros de San Iker impidieron la derrota y facilitaron la hercúlea y fulmínea aparición de Cristiano, que hasta la prórroga estuvo tan mal como Ozil y Di María. Un gran centro y un prodigioso remate no arreglan la mala racha de la delantera del Madrid, que ha acabado la temporada bastante exhausta... y con Benzema, Higuaín y el renacido Kaká en el banquillo.

Lo malo de los 60 minutos de deserción futbolística del Madrid en el Bernabéu es que olvidó esa gran primera parte en la Copa y actuó como si sólo hubiera existido la segunda y la prórroga, con el tradicional recurso madridista a la garra, la épica y demás metáforas bélico-felinas. Jugar al 0-0 en el Bernabéu, en el partido de ida de una semifinal europea, es impropio del Madrid y suicida ante el Barça. Después del 5-0 en el Nou Camp, habría estado plenamente justificado. Tras ganar la Copa y con el juego exhibido en su primera parte es injustificable. Es verdad que al Madrid, como antes al Chelsea o al Manchester, lo remataron los árbitros, siervos del Barça a través de Platini y Villar. Pero ya dijo Mourinho que entrenaba para jugar con diez, porque la corrupción arbitral obliga a ello. No sé por qué no hizo que el Madrid jugara con diez como en el partido de Liga tras la expulsión de Albiol: a la bayoneta. La inferioridad numérica no supone automáticamente inferioridad futbolística. Con diez al ataque jugó mejor que con once a la defensiva.

Perder ante este FC Barcelona y sus árbitros de cámara no es deshonroso. Declararse en huelga de fútbol, sí. Siempre he sido –y sigo siendo– defensor de Mourinho, pero creo que esta eliminatoria la ha perdido él por un planteamiento aparentemente humilde pero ebrio de soberbia. Mou estaba seguro de ganarle al Barça jugando a la italiana, como un Capello cualquiera. Pero Mourinho es infinitamente mejor que Capello y su Madrid puede jugar maravillosamente. Lo ha hecho y volverá a hacerlo, aunque de momento le espere un calvario en el Nou Camp, Palacio del Rencor y la trapacería arbitral, pero también del fútbol. No del que a mí me gusta, porque detesto el tiqui-taca y el taca-taca, pero sí de una forma de juego tan amanerada como eficaz para los futbolistas que la hacen. Aparte, tiene a Messi, Iniesta y Piqué –creo que Xavi ha empezado su declive– que son, sencillamente, extraordinarios. Por cierto, una cosa es pitarle a Piqué y otra bien distinta insultar a Shakira porque era madridista y socia del Español antes de convertirse en culé consorte. Los forofos embarran más al propio club que a los que intentan ensuciar, en el Barça, el Madrid o el Atlético de Madrid. Lo vil envilece a todos.

Creo que Mourinho perdió los nervios porque su racanería se convirtió en suicida tras el atraco arbitral. No obstante, el único club capaz de plantarle cara al Barça es el Madrid. Y Mourinho es el entrenador capaz de conseguirlo. Tiene virtudes que son defectos y defectos que pueden ser virtudes pero, en conjunto, la campaña del Real Madrid es buena, en algunos aspectos, muy buena. Lo son también en los resultados: campeón de Copa, semifinalista en Copa de Europa y segundo en la Liga. Mourinho no ha acertado contra el Barça o no ha mantenido la necesaria continuidad en el acierto. Pero este Madrid tiene fuerza y calidad de sobra. Debe seguir reforzándose en la zona de creación y Mourinho debería ser un poco más humilde. No sólo ante sus fracasos, sino ante sus propios méritos, que no siempre sabe reconocer. Podría terminar esta aclaración diciendo "¡Hala Madrid!", pero sólo añadiendo "¡Y venga fútbol!". Porque lo propio del Madrid es el fútbol, no el teatro. En eso, con el Barcelona no puede competir nadie. La Cataluña actual, tramposa, separatista, aprovechada y victimista, ha convertido la política en una Academia de la Farsa. Me ahorro el consonante.

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