Atlética Legión

Aragonés, y no Torres, es quien se queda fuera

El que Iker Casillas esté en la Selección luciendo los galones de primer portero sólo se explica si el taimado Del Bosque pretende que le sirva como mascota o amuleto. Que Fernando Torres, sin embargo, se haya quedado en tierra, no tiene explicación habida cuenta de que el Niño no sólo está de dulce, está de muerte, abuelo. Nadie en su sano juicio puede negar que el 9 atlético ha vuelto a ser aquél que rescató a su equipo de los soponcios del infierno; aquél que, con el Liverpool, dejó a la Premier boquiabierta; aquél que apuntilló a los alemanes con un sprint feroz y un temple de alta escuela; aquél -por decirlo todo y porque si no reviento- que está llamado ser en la batalla de Milán la pasarela que conecte la historia y la leyenda.

Eso que, en teoría, debiera ser lo más, topando con Del Bosque es lo de menos. Torres merecería disputar la Eurocopa porque se lo ha ganado a pulso tras una segunda vuelta espléndida, porque en los duelos en la cumbre es donde mejor se desenvuelve y porque se merece, antes de echar el cierre, lucir la camiseta con la que Luis Aragonés le invistió caballero: "Salga usted al campo y dele a su país lo que le debe". Salió, jugó, marcó. Y nos traspasó la deuda.

Dice Juanma Rodríguez, desde la ribera opuesta, que el clamoroso ninguneo que el Marqués de la Roja ha infringido al ariete es, de hoz y coz, una sucia vendetta, un ajuste de cuentas usurario y plebeyo. Sin pretender jibarizar los argumentos que esgrime en su J'accuse mi dilecto colega, un servidor de ustedes aún iría más lejos. Fernando Torres, a ojos de Del Bosque, es un recordatorio del Sabio de Hortaleza. Del verdadero artífice de la España hegemónica que consagró a su sucesor como un rentista de la inercia.

El genio (y la figura) de Luis Aragonés han sido suplantados por la santurronería pánfila, por el buenismo inerte, por la galbana travestida de corrección política y cordura pastueña. ¿Cómo iba a encajar en esas coordenadas un tipo que encendía cerillas con la lengua? Zapatones, no Torres, es quien se queda fuera.

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