Pedro Sánchez toma Huelva y dinamita el futuro político de Susana Díaz

Por su parte, Pablo Iglesias quiere tomar Adelante Andalucía y liquidar a Teresa Rodríguez.

Pedro de Tena

Es evidente que la izquierda andaluza, desde el PSOE dividido al comunismo cuarteado, está atravesando una crisis sin más referencia más allá de las viejas batallas de guerristas y borbollistas o renovadores de la década final de los 80. Sin embargo, a pesar de aquellas reyertas, el PSOE era capaz de ganar por mayoría absoluta y los comunistas, anatematizados por Felipe González, tenían que ocultarse bajo el paraguas del invento de Izquierda Unida.

De Teresa Rodríguez, que sigue comprobando cuán largo y preciso es el piolet de Pablo Iglesias, que está a punto de partirle la cabeza, no hay más que decir, salvo que las izquierdas centralistas en Madrid han elaborado un procedimiento para eliminarla, definiendo el transfuguismo de un modo que la retrata y añadiendo que se van a quedar con el dinero del grupo parlamentario, Adelante Andalucía, del que la van a echar.

Naturalmente, Teresa Rodríguez, su compañero José María González Kichi y el grupo de sucedáneos de la Liga Comunista del trotskismo hispano de finales del franquismo, no tienen la inmoralidad del lenistalinismo y no tragan el sapo de la corrupción socialista con cuya lideresa nunca quisieron pactar. Pero, claro, eso va contra el proyecto de gobierno Sánchez-Iglesias. Por ello, cargarse a Teresa de Rota era una prioridad.

Lo que no se entiende es qué pintan en este entierro el PP, Ciudadanos y Vox, que inicialmente votaron a favor de defenestrar a la única que impedía la unidad de la izquierda en Andalucía. Lo normal, si se entendiera algo, es que se opusieran a la liquidación de la comunista radical si quiera porque les conviene. Pero no. El llamado centro derecha parece mas ducho en suicidarse que en perseguir sus intereses estratégicos.

Y en este ha irrumpido Pedro Sánchez a rematar la faena andaluza. Con Teresa Rodríguez, la unidad PSOE-Podemos-IU era imposible, pero con Susana Díaz, ya consagrada como perdedora y nunca de la confianza de Ferraz, tampoco parecía posible. Por si fuera poco, el pacto presupuestario con Bildu en Navarra y en España ha forzado a la trianera a sacar un poco la patita contra su enemigo interno, con el que había contemporizado sin rechistar.

Pero creer que el dueño de Ferraz y de la Moncloa iba a sufrir amnesia selectiva con Susana Díaz era una ilusión. Lo ha demostrado en Huelva. Es una historia muy sencilla de comprender y da cuenta de lo fácil que es controlar el poder provincial desde la secretaría general del PSOE a nivel nacional.

Huelva es, junto a Sevilla y Jaén, una de las tres provincias que encumbraron a Susana Díaz que nunca controló del todo las demás. Pero al ser las federaciones socialistas más importantes del Sur, su poder estaba blindado. Y así ocurrió hasta que se atrevió a echar a Pedro Sánchez de Ferraz sin ser capaz de rematar la faena. Y, además, cometió un error garrafal.

En Huelva, desde hace años, manda la familia de Mario Jiménez, el "portavoz" legendario de Susanísima durante años. Su cuñado, Ignacio Caraballo, controlaba el partido y la Diputación, y su hermana Maite y una cohorte de amigos, controlaba la provincia. Pero Susana Díaz ofendió a la familia expulsando a Mario Jiménez, que ya amenazó con devolverle la faena.

El inminente procesamiento de Ignacio Caraballo como presunto autor de graves delitos – haber comprado con dinero público a ediles de Podemos para conseguir la alcaldía de Aljaraque – y la reciente acusación de acoso sexual y laboral a una socialista, han forzado su dimisión.

O sea, que el PSOE y la Diputación quedaban sin cabeza. Los marionistas y caraballistas creían que iban a imponer a sus candidatos para seguir mandando en Huelva como hasta ahora. Pero Pedro Sánchez, tirando de estatutos y de otras cosas, ha logrado imponer en la presidencia de la Diputación a la sanchista Maruja Limón, que no es broma ni letra de canción cañí. Para le dirección del PSOE, Sánchez ha colocado al frente de la gestora a su amiga María Luisa Faneca, que se enfrentó a Susana Díaz en su guerra con el ahora mandamás socialista.

Dado que el congreso regional del PSOE tendrá lugar, si no hay problemas, el próximo verano de 2021, Susana Díaz ya no tendrá a todo Huelva de su parte, ni todo Jaén (donde le han salido candidatos alternativos) y ya veremos lo que pasa en Sevilla y en las demás provincias. Dicho en román paladino, el calendario de Susana Díaz se ha hecho cada vez más pequeño y terrible.

Lección para caminantes: el dúo en el poder, Pablo y Pedro, no tiene inconveniente alguno en reventar las estructuras vigentes en sus formaciones con el coste de influencia interna que sea —ya vendrán estatutos y disciplinas a poner orden—, y con el desgaste electoral que cueste con tal de conducir a la izquierda andaluza a una confluencia socialcomunista dirigida por ambos que pueda tumbar al gobierno de centro derecha que aún resiste.

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