La prensa de un vistazo

La electrocución de Rajoy y de un Rey que quiere "hacerse perdonar los elefantes"

Las portadas de este viernes se dividen entre funcionarios, autonomía y los hombres de negro de Montoro, que no van de negro y no son todos hombres.

C.Jordá

Por fas o por nefas, la economía sigue siendo, cómo no, el principal argumento de las portadas de la prensa. Este viernes, en la mayoría de los casos por la reunión entre Montoro y su equipo y los pedigüe... perdón, consejeros autonómicos.

A ello dedica, y a cinco columnas, su principal titular El Mundo, que habla de "rebelión autonómica contra los ajustes de Rajoy". En el editorial se le llama a la cosa "irresponsable pulso al Gobierno", un pulso sobre el que no es muy optimista el periódico de Unidad Editorial: "Se puso en evidencia que el Gobierno carece de instrumentos –y/o de voluntad política– para imponer su plan de ajuste". "Y sin desatar este nudo – concluyen los de Pedro J. – todos los sacrificios y los esfuerzos pueden resultar vanos".

Los columnistas, ya sea por cuestión de tiempo ya porque resulta un tema más mollar, prefieren mirar a la figura de Mariano Rajoy, que empieza a tomar un tono de esos de figura épica... en la derrota. Bueno, épica pero menos, como se encarga de decirnos Federico Jiménez Losantos recordando, tras los elogios prisaicos, que "Churchill apreciaba la libertad bastante más que Rajoy".

Gistau, desde la contraportada, habla de las "apelaciones al patriotismo" y reflexiona sobre el Consejo de Ministros con Rey de este viernes. No lo ve muy claro: "Ignoro si el Rey sigue buscando ocasiones transcendentales en las que hacerse perdonar los elefantes, y si está dispuesto a compartir la electrocución política de Rajoy". Pero sea como sea, "es evidente que, con su presencia, el Gobierno intenta blindarse con un símbolo que, aun deteriorado, trae el recuerdo de otras empresas colectivas que ya están incrustadas en la memoria".

En El País el día les sale bastante soso, y eso que recurren a la foto "tarantiniana" de Montoro y sus hombres de negro, a modo de resevoir dogs de despacho, que avanzan con ese tumbao un tanto amenazante que se hiciera famoso con la primera película del genio de Pulp Fiction. Pero lo que suena no es la música setentera tan del agrado del cineasta americano, sino los sones mucho más fúnebres de la economía europea: "El miedo lleva a los mercados a abrir una brecha en la zona euro", es el titular principal sobre la foto antes comentada, a pesar de que Montoro y los suyos mucho miedo no dan.

En el interior es recomendable, pese a que por momentos resulte más bien espeso, una especie de epitafio del zapaterismo que firma Valentí Puig, que empieza con sentencia demoledora: "Si hipotecamos a una sociedad, luego no pretendamos un lugar bajo la rama dorada". El artículo es un buen análisis no sólo de lo poco que intelectualmente fue el zapaterismo, "el tobogán para irse deslizando sin darse cuenta por la crisis que se negaba", por ejemplo; y de lo poco que hizo la entonces oposición por plantarle cara: "Mientras Zapatero se autocomplacía en el lenguaje de los gestos, la oposición hacía poco por renovar el lenguaje de las ideas". Así están las ideas, en efecto.

En ABC dedican su inmensa foto de portada a la misma imagen de Montoro y sus adláteres que El País, tratando de darle al asunto un carácter intimidatorio que no acabamos de ver del todo: "Cerco al déficit autonómico", es el titular. En el interior el editorial es muy duro con las autonomías, a las que llama a un "ajuste imprescindible". Los de Vocento no se andan por las ramas. "Ha llegado la hora de poner freno al egoísmo insolidario [de las CCAA], porque los ciudadanos sufren unos recortes que deben ser correspondidos – incluso al alza – con los que se establezcan para partidos, sindicatos y entes públicos empresariales".

Y no se pierdan el espléndido artículo de Hermann Tertsch, que nos advierte de que "ahora sí que estamos ya en la hora de la verdad (...) esa fase decisiva en la que se pondrá a prueba nuestra cohesión civil, social y nacional". Y es que para el de ABC "nuestra democracia se verá expuesta ahora a su mayor prueba de resistencia" que además Tertsch ve como "la gran oportunidad para sentar las bases de un país mejor para nuestras generaciones más jóvenes". No es pesimista Tertsch, aunque advierte del formidable peligro que para ese proyecto supone la violencia con la que "han coqueteado", desde que el zapaterismo se vio agotado, "sectores de la izquierda". El mensaje final, claro y concluyente: "Sin el respeto a la ley, al derecho, la seguridad y el orden, todo lo que hagamos nacerá roto".

La portada de La Razón, por su parte, es un hermoso canto al optimismo, sobre todo por la imagen de Irene Villa con su recién nacido hijo, que titulan como "el triunfo de la vida frente a ETA". Hacía tiempo que no veíamos algo tan bonito en una primera plana y sólo nos queda, con alegría, felicitar a Irene desde aquí. Pero también hay optimismo, y este algo menos justificado, en el gran titular con el que se resume lo ocurrido ayer en el Consejo de Política Fiscal: "Ocho comunidades en proceso de intervención". No es que no sea cierto, pero es un proceso tan largo y está tan verde que, oiga, muy esperanzados les veo.

Por último, en La Gaceta prefieren dedicar su portada a dos temas más originales: por un lado el cuidado que ha tenido Patxi López en mantenerse el sueldo vitalicio, yo creo que más que nada por resquemor con aquellos que le llamaban Patxi Nadie, porque... ¿se ha visto alguna vez que nadie cobrase tanto? 

El segundo tema es sobre el barco que llegará semanalmente a Cuba desde la capitalista y malvada Miami llevando ayuda humanitaria. Otra muestra de lo pernicioso que es el capitalismo salvaje. Con lo que no podemos estar de acuerdo es con el titular de los colegas de Intereconomía: "El comunismo ya no puede dar de comer". ¿Ya? ¿Cómo que ya? ¿Pero es que alguna vez el comunismo ha dado de comer bien? Bueno, a algunos les ha dado para caviar y langosta (como al famoso concejal andaluz de IU) pero creo que no pensamos en esos, ¿verdad?. Y más allá de dos letras de más o de menos, recordar que, efectivamente, en ese paraíso de la igualdad y la justicia social en el que los willys toledos quieren convertir a Cuba, la gente se muere de hambre.

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