Seres cubanos, no humanos

Zoé Valdés

Hoy ha sido un día de esos en que me pregunto: ¿qué valemos los cubanos como seres humanos? Y debo responderme que nada, o apenas… 

Llevo semanas tratando de ayudar a un joven que llegó a Rusia escapando de la tiranía castrista; en Rusia no dan asilo político a los cubanos, de modo que no pudo pedir refugio. De ahí, como pudo, voló a Serbia, de allí a Macedonia. De ese país, donde tampoco pudo gestionar su asilo, llegó a pie a Grecia, bajo un cruel invierno y con los zapatos y los pies desbaratados. En Grecia, donde hay más de 500 cubanos varados, le aconsejaron que ni intentara la demanda de asilo político, que Grecia no reconoce a los cubanos como fugitivos de una tiranía. 

Por fin, después de meses deambulando y pasándolas canutas, pudo colarse en un vuelo hacia Francia. Aquí, no más llegar pidió asilo político en el aeropuerto, pues fue detenido. Lleva meses encarcelado en el Centro de Detención de Palaiseau. Y yo llevo semanas intentando sacarlo de allí. No hay modo.

Cinco veces le han negado el asilo político en Francia, pese a que posee dos cartas que lo respaldan, una de ellas mía y la otra de un disidente de la isla, en la que se prueba que en Cuba fue un opositor. Ahora está a la espera de que lo liberen por razones estrictamente humanitarias –cosa poco probable, quizá por esas mismas razones–, o que por el contrario lo suban a la fuerza a un avión y lo envíen de vuelta a Cuba, ni siquiera a Grecia o a Rusia, como debiera ser. No, al origen de todos sus problemas, al país de los No Derechos y de la No Vida.

El hecho es que en todos esos días él ha ido viendo cómo albaneses, marroquíes y todo tipo de extranjeros han ido saliendo cuando les han ido a buscar. Pese a que, yo personalmente, he pedido ese mismo derecho, me han aconsejado que aguarde otras tres semanas, en que este joven tiene nuevamente cita frente al juez, y será representado por una abogada que yo he buscado porque los de oficio al parecer no son mejores que los de Cuba. 

El hecho es que no sé cuántos fichados S andan sueltos por ahí, en la naturaleza, como posibles terroristas, y a un cubano que sólo ansía la libertad, y al que su esposa espera en un país europeo, no le permiten salir de las rejas.

Entre tanto, he pedido también entrevista con la señora Dita Charanzova, a través de las personas de su entorno, y ni siquiera una respuesta, ni un saludo he recibido. 

La señora Charanzova, que debiera saber que ella trabaja para nosotros y no a la inversa, se reúne con cuantos nombrados a dedo por el primer advenedizo, y sin embargo no puede responder un email y varios whatsapps míos, que llevo años muy bien probados en esta batalla de los DDHH en Cuba

¿Qué me extraña? Así son la mayoría de los políticos, aunque debo admitir que no todos. El escritor y periodista Hermann Tertsch ha sido de los pocos que, como amigo y como parlamentario de Vox, siempre ha dicho presente cuando le he dado un toque para que nos apoye. Él conoce la verdad de primera mano, y también batalla cada día para que España no caiga en el pozo cubano. Ese pozo en el que los seres humanos dejan de serlo para convertirse en entes invisibles, que no importan a nadie, que son anulados e ignorados, y que a la primera oportunidad les dan la patada y los encierran detrás de las rejas, no importa cuáles, sean las de aquí o las de allá.

Este joven cubano cuyo nombre no puedo mencionar por temor a represalias merece ser liberado y también merece, más que ninguno de los que ahí en esa cárcel aguardan una decisión administrativa, que le otorguen no sólo el asilo político, sino que por encima de todo le devuelvan su dignidad

Francia es el país de los derechos humanos, pero al parecer para las autoridades francesas los cubanos no aplicamos para el término humano.

A continuación