¿Milagro Teresa?

Zoé Valdés

Tras la cura del ébola de la paciente española Teresa Romero he oído en la televisión algunas frases exageradas en relación al caso, por no decir ridículas. Una de ellas es la que se refiere al "milagro Teresa", y que da a entender que la enfermera contaminada con el virus ha sanado gracias a un milagro.

Yo soy de las cree en los milagros, no voy a negarlo, pero también creo que la realidad y las condiciones positivas de esa realidad ayudan para que los milagros se realicen; sin un trabajo excelente de los médicos y enfermeros del hospital Carlos III no habría existido tal "milagro". Sin la capacidad mental de la paciente para ayudarse a sí misma y ayudar a los que trabajaban en su entorno es probable que tampoco se hubiese dado el "milagro".

Que los políticos se quieran ahora anotar el punto del "milagro" es lo lógico, ¿cuándo ha sido de otra manera? Ahora dirán que han sido ellos los que han ganado esta batalla contra el ébola, y por ahí para allá se desatarán en su verborrea habitual, a la que ya hasta nos hemos acostumbrado.

Aunque es cierto que la cura de Teresa Romero no se debe solamente al "milagro", sino además al interés político que tomó el asunto, lo que probablemente facilitara que los medicamentos necesarios llegaran a tiempo, y que se hiciera un esfuerzo máximo para conseguirlo, pero sigo pensando que el resultado es debido al excelente trabajo de los médicos y del personal de enfermería, así como de la situación de optimismo y el estado psíquico de la paciente, que si bien ha confesado que en algunos momentos pensó que moriría también se dijo a sí misma que no, que no podía morir; el buen ánimo significa mucho en un enfermo que sabe que arriesga la vida.

Pero verdaderamente lo que más impresiona tras la cura de Teresa Romero es el lenguaje utilizado para resolver de un plumazo la información. Una información dada a veces un poco a la ligera. No, no se trata de un "milagro" a secas, o sea, el milagro tiene su origen, y lo tiene en un buen trabajo de esos médicos y científicos, y en Teresa Romero, en ella misma. Los pacientes no son todos iguales, el "milagro" no obra igual en todos, y depende de muchos factores reales, lo reitero.

Dicho esto, al fin podemos tener una noticia feliz: Teresa Romero ha vencido al ébola. Se ha salvado.

A continuación