La soledad de las iraníes y de las cubanas

Zoé Valdés

La soledad de las valientes mujeres iraníes me recuerda mucho a la soledad de las mujeres cubanas, quienes por más de 63 años han tenido que aguantar la represión en carne propia, y desde niñas, en numerosos casos, el fusilamiento de sus padres, tal como se muestra en este documental de Luis Guardia, producido por Pedro Corzo, titulado Tributo a papá sin que nadie en el mundo intervenga a su favor y acompañándolas en su reclamo de justicia. Es la soledad de las mujeres que luchan por lo esencial: la verdadera libertad para todos, en estos casos, cubanos e iraníes.

Mientras que las mantenidas desde el poder de Pedro Sánchez, las Irene Montero y compañía, riegan sus arcas y chiringuitos con millones del contribuyente español para gastárselo en mamarrachadas de un nivel de absurdo que da dentera y hasta vergüenza ajena, estas mujeres, las cubanas y las iraníes, son ignoradas por esas neofeministas de poca monta que lo único que han hecho es retrasar años luz las verdaderas conquistas de la lucha de la mujer occidental por la igualdad.

Hace unos días murió otra joven iraní, contaba 22 años, había sido detenida por la Policía de la Moral acusada supuestamente de infringir las estrictas normativas del uso del velo islámico. Tres días después de haber sido apresada falleció en extrañas circunstancias.

Mahsa Amini, proveniente de la etnia kurda, fue arrestada a la salida de una estación de metro en Teherán, sólo por tener el pañuelo descorrido hacia un lado de la cabeza y descubrir una franja de su cabello. Testigos vieron cómo la joven fue golpeada salvajemente con una porra en la cabeza dentro del furgón que la condujo al centro de arrestos. Las autoridades se apresuraron a declarar tras la irremediable tragedia que Amini había sucumbido a un fallo cardíaco repentino. Así mienten esos regímenes.

Las manifestaciones no se hicieron esperar en diversos puntos del país, cientos de mujeres asistieron con las cabelleras al viento, desnudas de los pañuelos religiosos, e incluso algunas recortaron sus cabellos. Y todos sabemos lo que esos actos cuestan en Irán. Cuestan la vida.

¿Alguna protesta, aunque fuese mediante carta dirigida al régimen iraní por parte de las neofeministas occidentales? Nada, cero.

De Irene Montero no esperemos gran cosa, pues la deuda de Podemos y su machista-leninista Alfa con el régimen de los ayatolá de Irán al parecer es notoria, de modo que la Ministra de Igual Da ignorará este asesinato, al igual los que se cometieron durante las manifestaciones.

El régimen socialcomunista de Pedro Sánchez ha ignorado a esas valientes iraníes como también ha ignorado a las mujeres cubanas. Y como también hace la vista gorda frente a los reclamos de la familia cubana del joven español Mario Josué Prieto, que lleva desde el 11 de julio del 2021 encarcelado en la isla y ha sido condenado injustamente por manifestarse de manera pacífica a 12 años de cárcel. Sus padres reclaman la intervención del gobierno español, pero el gobierno español no reacciona. Es más que vergonzoso, se llama complicidad criminal, colaboracionismo con el horror.

Los gobiernos, el poder, han decidido que Cuba necesita más socialismo, sin derecho al cambio radical, es la razón por la que apoyan un cambio-fraude entre el régimen castrista, el gobierno norteamericano y los opositores creados para semejante traición, como con Félix Dzerzhinski en tiempos de Vladimir Lenin, cuya oprobiosa oposición lo único que logró fue alargar la vida del régimen comunista, entretener al pueblo hambriento para alcanzar con éxito semejante misión, y granjearse beneficios individuales.

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