La obscenidad de TVE

Zoé Valdés

Es un no parar lo de TVE, “un sinvivir”, que dirían mis mayores; llevan tiempo mintiendo descaradamente, haciendo el antiperiodismo más falto de respeto y falso que se pueda hacer; propagan la antiinformación, y ahora cometen la grosería de atacar a la princesa Leonor de manera malsana e injusta, comparándola adrede con el rey Don Juan Carlos. Colocándose TVE en una especie de tribuna de enjuiciamiento moral contra nada más y nada menos que una niña y una de las principales representantes de la Corona de España. Sinceramente, alguien tiene que parar esto ya. 

Semejante bajeza no la verán jamás contra la joven sueca Greta Thunberg y sus padres, que más abusadores y aprovechados no han podido ser. Hasta la India ha iniciado un proceso judicial frente a propósitos repetidos como un papagayo por la niña ecológica y sus padres, falsedades, y por convertirse en la voz de las mafias ecologistas. 

Pero de Greta, la colérica, la amargada, la desescolarizada y caprichosa, nada. El odio es contra Leonor, que personifica la decencia y la buena educación, la majestuosidad en todos los ámbitos; porque la cosa tiene que ser como ellos quieren que sea, y no como una sociedad de gente de bien necesita que sea. Su odio sin límites no es sólo contra Leonor, es contra nosotros.

El origen del malvado rótulo de la TVE debiera ser investigado por más de una organización de defensa de la infancia, debiera ser llevado a los tribunales por sus padres y familiares más cercanos, y la escuela donde Leonor estudia debiera protestar y asumir la defensa de una de sus más destacadas alumnas. Porque hoy es contra Leonor, pero mañana es contra cualquier niño de la edad de Leonor que represente las buenas maneras, una cierta posición y la posibilidad de ir a estudiar al extranjero siendo quien sea. 

Hace algún tiempo, uno de esos corresponsales de TVE, desde la comodidad de una buena mansión en La Habana (en la que ningún cubano puede vivir, ni siquiera en sueños), habló en vivo de la maravilla de las nuevas vacas cubanas, con un inmenso deseo de destacar los logros de la tiranía castrista. Se trataba de otro invento revolucionario de mezclar vacas con chivas. Lo que dio como resultado unas vacas enanas o unas chivas más crecidas de lo normal que al poco tiempo fueron cayendo muertas como moscas, y no dieron leche ni ocho cuartos; no dieron más que falsas esperanzas, burlas y más hambre. Ni una sola referencia a la lucha de un opositor, ni una sola palabra dedicada a reconocer la opresión cotidiana del castrismo contra el pueblo cubano. 

El comentarista de TVE obedecía al reclamo del tirano y pretendía vendernos la mejor imagen de esa Cuba aislada por el peor de los bloqueos: el de la falta de libertades y la abrumadora y criminal represión diaria.

TVE hace rato que da asco, da pavor, y ahora en manos de un Gobierno social-comunista y facho-socialista sólo obedece de manera indecente a la orden de arriba. Y la orden de ese arriba proviene de Pedro Sánchez, el súbdito de Pablo Iglesias, quien considera que, con tal de destrozar la Monarquía, poco importa si tiene que atacar de manera infame a una niña. 

No hay nada más odioso que un comunista. Mientras nadie puede atreverse con la pareja Iglesias-Montero y sus hijos, como si fuesen sagrados, a las hijas del rey Felipe VI, nietas de rey, las ponen en el picador y, si pudieran, en la guillotina.

A lo único que atino en este momento es a despreciar con toda la fuerza de mi alma a esta gentuza, que serán capaces de todo, como lo fueron contra Milada Horáková y contra su familia, pero sobre todo contra su hija adolescente, después de haber asesinado a la madre, una luchadora antifascista y anticomunista, entre los años 40 y 50 en Praga.

Todo mi desprecio contra TVE, que se traducirá de inmediato en eliminar mi abono internacional a esa cadena que lo único que vende es odio, mentira, vergüenza y venganza.

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