El idioma versus el burrismo provinciano

Zoé Valdés

Cada día respeto más a Isabel Díaz Ayuso y a los políticos de Madrid que defienden la tradición y dentro de esa tradición la grandeza y la belleza del idioma español.

Debo añadir que desde hace dos décadas aproximadamente he echado en falta el amor por nuestro idioma dentro de España. El español es un idioma hablado y escrito en el mundo entero. En el año 2019 el Instituto Cervantes publicó que 580 millones de personas en el mundo hablaban en español, un español enriquecido por sus variantes, tonos, melodías, y acentos, locales en diversos casos. El idioma español tiene padres y madres de gran altura, de indiscutible prestigio y valor. Es la razón por la que reitero que no sé si es falta de amor o complejos, o qué, pero muchísimo menos hablado y escrito es el francés, y no vean cómo se defiende el idioma francés en Francia y en el mundo francófono.

No hay una alcaldía, ayuntamiento, departamento escolar, universitario, o de lo que se les pueda ahora mismo ocurrir a ustedes, lo primero que les pase por la mente, que no posea un cargo de relaciones internacionales o relaciones públicas y de la Francofonía. La prueba que pondré aquí, para nivelarla con Madrid, es la de la Alcaldía de París, que ostenta un Adjunto a la Alcaldía a cargo de Relaciones Internacionales y de la Francofonía, su nombre es Arnaud Ngatcha. Pulsen aquí para comprobarlo.

De modo que no me ha sorprendido que Isabel Díaz Ayuso haya nombrado a Toni Cantó, prestigioso líder político español, al frente de uno de los más importantes campos y de los más atacados por el comunismo, y ese campo es el del lenguaje, el idioma.

Isabel Díaz Ayuso entonces vuelve a probar que su idea es la de resituar a España y a su capital a nivel universal junto a su idioma, su literatura, su cultura, su mayor orgullo, que no tiene que ver exclusivamente con lo gay, pero sobre todo con la identidad lingüística. O sea, privilegiar el sacar a España y a Madrid del provincianismo en el que la ha hundido la izquierda es uno de los objetivos mayores de Isabel Díaz Ayuso; y creo que con Toni Cantó lo logrará.

Lo otro que no me ha asombrado son los ataques virulentos contra esta formidable decisión y contra el nombramiento de una persona que habla y se expresa tan bien como ha liderado sus decisiones políticas, de una audacia encomiable, como ha sido el caso de Cantó.

Debo decir, sin embargo, no sin pena, que sí me quedé de piedra frente al comentario del periodista Vicente Vallès en el informativo de Antena 3 cuando se refirió a este necesario -por preciso y de realzadora esencia- proyecto que ha sido convertido felizmente en realidad, catalogándolo como "chiringuito".

O sea, ¿Vallès pone al mismo nivel de "chiringuito" el idioma español que a la basura feminazi de Irene Montero que se viste con un Ministerio inventado a la medida por su marido con la nefasta Ley Trans? Creo que Vallès ha cometido un patinazo lógico de quien se le ha ido algo así como el raciocinio por encima de la chola, y debiera aterrizar antes de que se le suba la mostaza, como también llamamos por este Norte tan ignorado a veces, como suelen ignorarse los Nortes cuando se piensa que el Sur y su chulería fiestera pudieran resolver los problemas más graves y urgentes de la humanidad.

Y uno de los problemas más graves y urgentes que ha tenido la humanidad ha sido, en tiempos del nazismo, como en los de comunismo, que ha sido más largo y con mayores víctimas, las de la manipulación del pensamiento a través de la gendarmería del idioma, de las imposiciones neo-idiomáticas anulando el idioma mismo. Algo de lo que los cubanos tendríamos mucho que decir, pues no sólo les empobrecieron el pensamiento, además transformaron y redujeron los patrones de conducta y el habla mismo a manoteos y gruñidos muy propios de amnésicos balbucientes o de desagradables zombis.

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