Diálogo y carnavales

Zoé Valdés

Ya empezó la bobería del diálogo con Nicolás Maduro, la misma tontería que los cubanos llevan años proponiendo y los dictadores haciéndose los sordos y reprimiendo todavía más, mientras más diálogo piden más palos reciben. ¿Cuándo aprenderán que los tiranos siempre se sacan de debajo de la manga la carta del diálogo para mantener entretenidos a los ciudadanos, quienes después de doce muertos (como ha ocurrido en los últimos días en Venezuela), de una gran cantidad de heridos, torturados, violados, y encarcelados, no debieran creerse ni por un segundo la manipulación del diálogo?

Por otro lado, Maduro, un hijo o sobrino fidedigno de los Castro, criado y amamantado en la escuela del terror castrocomunista, ha anunciado que adelantará los carnavales. O sea, la misma candanga que en Cuba. Cada vez que ha habido fusilamientos, ahí va, a sonar carnavales. Una manera muy eficaz para que la gente se embote, que se beban un par de pergas de cerveza mala de pipa y a dormir la mona para poder olvidar. Los cubanos llevan más de medio siglo entre ejecuciones, cumbancheo y borracheras. Y ahí siguen, jugando a los twittazos, y a no importa qué otra imbecilidad que los haga cada día más esclavos de lo que ya son.

Aunque sospecho que los venezolanos no tienen la misma sangre de horchata de los cubanos, bien pudieran caer en la trampita de los carnavales, que ya sabemos cómo se comportan los pueblos ante un par de traseros y unos delanteros empinados meneándose al compás de una conga, y si hay alcohol, pues peor.

En cuanto al diálogo, que alguien me explique de qué hay que dialogar con Maduro, como no sea para que se acabe de enterar que tiene que largarse de Venezuela, que debe dejar el poder, que los venezolanos tienen todo el derecho de pedir elecciones libres, y antes de todo eso, soltar a los presos políticos. ¿Lo hará? Ni de coña.

Maduro ganó las elecciones con trampa, Maduro no es venezolano, según se ha comprobado no sé cuántas veces, Maduro ha permitido que las tropas castrocomunistas destruyan Venezuela, o sea, ha permitido una invasión cubanocomunista todavía más pesada y numerosa que en tiempos de su predecesor: Hugo Chávez. ¿Qué hace Maduro gobernando Venezuela cuando ningún derecho lo ampara para que así sea?

De modo que, ¿qué diálogo, señores y señoras? No se dialoga con un mentiroso, con un tramposo, no se dialoga con un traidor, no se conversa con un asesino, no se habla con los tiranos. Miren lo claro que lo han tenido los ucranianos, y se han liberado de Viktor Yanukóvich más temprano que tarde. Si los venezolanos siguen con la idea de dialogar con quienes los matan, torturan y violan sus derechos, sólo estarán enviando un mensaje al mundo. El mismo que llevan años enviando los cubanos: "Sigan matándome, reprimiéndome, violando mis derechos, que todo va bien y no me puedo ni quiero quejar", como no sea parloteando con el dictador en un intercambio de sordos. Confío en que los venezolanos no se quedarán atrás, como se han quedado los cubanos, varados en el horror, y chapoteando en la palabrería absurda.

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