Seamos empáticos con el simpático de Luis Enrique

Sergio Valentín

Luis Enrique es el peor seleccionador en 40 años. Es un dato, muy negativo, y en el que se tiene en cuenta las semifinales de la pasada Eurocopa, bombona de oxigeno a la que se agarraba el seleccionador y sus fieles seguidores en septiembre cuando rezaban por un tropiezo de Suecia ante Grecia. Lo traigo al caso para intentar poner los píes en la tierra tras la victoria, brillante y necesaria, ante Italia. Yo no soy de Luis Enrique, como tampoco lo era de Lopetegui, Robert Moreno, Vicente del Bosque y Luis Aragonés. Yo soy de la selección española de fútbol a la que quiero que le vaya lo mejor posible siempre, pero también soy periodista, no Manolo el del bombo y no puedo hacer análisis partidistas u obviar actitudes de Luis Enrique porque sea algo así como nuestro general, alguien incuestionable, porque precisamente es eso, mi sentimiento patriótico, lo que me ha hecho alejarme de mi selección cuando es lo último que quiero. No es el juego, los resultados o las convocatorias lo que me ha provocado esta reacción.

Un seleccionador de fútbol es algo más que un entrenador. Es alguien que representa al país, alguien que nos representa a todos. Como lo han hecho los deportistas en los pasados Juegos Olímpicos y a los que se les exige un comportamiento exquisito. Con Luis Enrique no, con él no es así porque ahora no se le va a cambiar. ¿Por qué no? Que no os engañen, Luis Enrique tiene la capacidad de sobra para ser amable y agradable porque ya lo es, lo es en la intimidad. Es lamentable pero debería ser su obligación ser así cuando lleva el escudo de España. No me gustó cómo en la Eurocopa pasaron de saludar a los aficionados que se acercaron al hotel para animarles, actitud que fue reprochada por la prensa y que cambiaron drásticamente al siguiente encuentro como tampoco me gusta su reiterada falta de humildad cuando atiende a un periodista. Y os juro que no es corporativismo. A mí la prensa me da exactamente igual y ya os aviso que muchos de ellos prefieren este tipo de respuestas bordes porque favorecen el salseo que es lo que les interesa y no el fútbol. Un seleccionador debería ser alguien que una y no desuna, alguien que entienda y respete a los que no guste o, simplemente, no compartan sus ideas, alguien que no parezca que tiene que ir en contra de todos y encima se jacte de ello porque es más listo que el resto. Alguien que tenga más información y conocimientos que los demás pero sin tener que pavonear de ello. ¿Han escuchado a Rafa Nadal o Pau Gasol contestar así alguna vez?

Y ahora la crítica deportiva. Luis Enrique, entre sus dos etapas, suma 28 partidos oficiales. Ha logrado 15 victorias. Un balance muy alejado de todos sus predecesores: Robert Moreno alcanzó el 80 por ciento de victorias, Julen Lopetegui el 70 por ciento, Vicente del Bosque el 78 por ciento y Luis Aragonés, el 72 por ciento. Las semifinales de la Eurocopa fueron un éxito en su resultado pero para mí fueron un paréntesis. Antes no se logró la clasificación para la Final Four que antes no importaban y ahora sí que se ha ganado a Italia. Y como he comentado, hace un mes, tras perder ante Suecia estábamos preocupados por la clasificación para el Mundial. Ahora todo es felicidad porque junto a la goleada ante Alemania, hemos logrado la mejor victoria de la era Luis Enrique. Son tan pocas que es fácil acordarse.

Los resultados están ahí y el juego, termino más subjetivo, también. Si alguien se enchufa a los partidos de España porque son pura diversión, me alegro por él o ella. No es mi caso. En la pasada Eurocopa, ese torneo que se utiliza como recurso entre los defensores de Luis Enrique, se jugó solo dos buenos partidos y uno, e irónicamente, se perdió ante Italia. Ante Suecia y Polonia, mal. Ante Croacia y Suiza, regular. Y solo se las eliminó en prorroga y en penaltis. Ojalá la victoria ante Italia sea un punto de inflexión y en el resto de partidos se mantenga este nivel pero hasta la fecha no ha sido así. Y luego están las convocatorias. Entiendo que cada seleccionador tenga sus libertades y opten por algunos jugadores de confianza, pero creo que debe haber cumplido un nivel mínimo en su club antes de llegar a la selección, que no hace mucho tiempo era el escalón más complicado de alcanzar para un futbolista. Si nos parecía mal que Vicente del Bosque llevara a futbolistas veteranos porque ya no daban el nivel, el criterio debe ser el mismo para algunos jóvenes que a penas han dado sus primeros pasos. Cuestioné la elección de Eric García para la Eurocopa y mucho más si tenía en mente que fuera titular. No había demostrado haberse ganado ese derecho. Y el tiempo no le ha dado la razón porque en el futuro a saber si es un excelente defensor pero lo siento, Luis Enrique, sabes más que los demás y tienes más información (no es ironía) pero te equivocaste. Y ahora, por no extenderme más, no entiendo la elección de Sergi Roberto, ni que Gavi vaya convocado y sea titular ante Italia. No voy a caer en la trampa de los ventajistas y decir que sí que vale por su partido de ayer porque esos mismos no dirían lo contrario si hubiera jugado mal. Creo que será un excelente futbolista, que puede batir récords de internacionalidades pero que debería dar el salto cuando toque y no adelantarse como hizo con Eric García. Ojalá acierte como ha hecho con Pablo Sarabia o Pedri, aunque no haya explotado tanto como se está vendiendo. No somos un país secundario y hay muchos futbolistas que están llamando a la puerta como Brahim Diáz al que todavía no ha llamado ni una vez y eso que está tan barato ir con España. Y por si hay alguna duda, me da igual si Luis Enrique es azulgrana o no llama nunca más a un madridista. No soy tan simple como aquellos que dejaron de ver a España porque no iba Gabi, el futbolista del Atlético de Madrid. Lo que quiero es que se comporte adecuadamente cuando representa a España y, si es posible, que la selección juegue como ante Italia de forma más regular, algo que no ha pasado todavía. Y jugadores para ello hay de sobra. Y es literal porque muchos de ellos ni están convocados.

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