El Bernabéu y Casemiro, una bula centenaria

Sergio Valentín

La entrada de Casemiro a Iván Alejo es tarjeta roja. La acción no genera ninguna duda. Estoy convencido de que los poquísimos que mantienen que es amarilla, incluido al propio árbitro del partido, cambiarían de opinión si el futbolista del Cádiz se marcha en camilla, algo que pudo pasar perfectamente. Casemiro se lanza por detrás y sabiendo que no tenía ninguna opción de tocar la pelota. El propio Iván Alejo, en el Chiringuito, comentaba que ya sabía que el jugador brasileño no sería expulsado porque "es el Bernabéu y es Casemiro" y yo, estoy de acuerdo porque ningún dato es casualidad. El brasileño es un jugador que rasca, que hace faltas, que ve muchas amarillas, pero que solo ha sido expulsado en una ocasión en siete temporadas. Sí, es una especia de bula aunque para ser exacto, también es cierto que Casemiro tiene una habilidad innata para escaparse del color rojo. Solo hay que ver su reacción, nada más realizar la falta. Le da la espalda al árbitro y le protesta levantando las manos antes de que le enseñe el color de la tarjeta. Ya le está condiciendo. ¿Si no me parece falta, cómo me vas a expulsar?

El domingo, volviendo del Santiago Bernabéu a mi casa, pude hacer zapping radiofónico mientras leía los periódicos digitales y algo llamó mi atención. La acción de Casemiro, que para mí no tiene ningún debate, generaba debate, ocupaba minutos y más minutos, mientras que no había rastro alguno de los dos o tres penaltis que no le pitaron a favor al Real Madrid. Yo creo que hay que comentar todo. Sino, el relato, del que ya les he hablado en alguna ocasión, es irreal. Ya he comentado que, para mí, ningún dato es casualidad. He mencionado el de Casemiro, pero aquí va otro, el que no escuché de camino a casa: al Real Madrid, el líder de LaLiga, máximo goleador de la competición, le han pitado un penalti a su favor. Comparemos los datos, para ver si les parece lógico. El Real Madrid suma 43 puntos y 39 goles a favor. El Cádiz, por citar a su último rival, 14 puntos y 15 goles a favor. Pues a los gaditanos les han señalado 4 penaltis más que al Real Madrid. Es curioso, como que el Barcelona sea el único club al que no le han pitado un penalti en contra, otro dato que también pasa inadvertido. Yo no creo en conspiraciones, que vaya por delante, pero sí creo que la verdad es contar todo y no solo una parte y haciendo un análisis, exclusivamente del partido de este pasado domingo, llegó a la conclusión de que Jaime Latre estuvo rematadamente mal, por no decir que es bastante malo.

No habían pasado quince minutos de partido y el Santiago Bernabéu, más silencioso aun por el frio en la capital, ya estaba caliente. Jaime Latre estaba pitando lo contrario de lo que sucedía. Un saque de banda por aquí, un córner por allá, otra faltita por ahí... todo al revés. Creo que ayer no hubiera sabido ni atarse los cordones. No supo añadir el tiempo añadido (cuatro minutos entre las dos mitades) y hasta le regañó a Militao por tirarse y fingir una falta que, dos segundos más tarde, iba a señalar a favor del Real Madrid. Benzema y Hazard sufrieron, para mí, dos penaltis. Al francés le hizo la zancadilla Akapo y Fali le toca por detrás cuando va a rematar, por eso Benzema golpea al césped. Y el de Hazard me genera menos dudas. Alex Fernández no toca la pelota y mete su pierna entre las dos del futbolista del Real Madrid. Intuyo que el VAR no entró porque ha llegado Medina Cantalejo para ser el jefe de los árbitros y ya ha advertido que el VAR va a ser menos intervencionista. Me parece bien. Es un acierto para los buenos árbitros. Una pena para los árbitros, como Jaime Latre que son incapaces de ver ni la tarjeta roja a Casemiro.

Dicho lo cual, el Real Madrid no ganó por estos penaltis, que ninguno fue escandaloso. El Real Madrid no ganó por su juego lento y obtuso. No ganó porque en los metros finales no tuvo la inspiración que demandaba el planteamiento del Cádiz. No ganó porque volvió a suceder lo que tantas veces ha pasado en el Bernabéu o el estadio Alfredo Di Stéfano la pasada campaña. En la previa comparé el escenario que veríamos ante el Cádiz, con el que ya se vivió ante Osasuna. Curiosamente fueron los dos últimos encuentros que el Real Madrid no ganó y en los dos se terminó con empate a cero. Entre medias, diez victorias ante Sevilla, Atlético de Madrid, Inter de Milán... Es cierto que a todos los equipos les cuesta abrir el cerrojo de un equipo que quiere plantar una flota de autobuses, pero al Real Madrid le cuesta más en líneas generales y más en proporción, ya que el conjunto de Ancelotti es el club más goleador de LaLiga como ya he comentado. El Cádiz es defensivo, pero es el segundo club que más ha encajado. Venía de recibir cuatro del Atlético de Madrid, otros cuatro del Getafe o tres del Elche.

La baja de Modric se nota. Es evidente. Pero también se notan muchas otras cosas. Empecemos. Vinicius a penas consiguió desbordar por la izquierda, Hazard no hizo nada en la primera mitad, algo más en la segunda y lo que aportó nunca fue por regatear, el principal motivo por el que se le fichó. No estuvo mal, pero tampoco bien y fue un partido donde no se le exigió ningún trabajo en defensa. Casemiro, que asumió más galones en la distribución, perdió 32 balones. ¡32! Al menos 10 más que en cualquier otro partido con el Real Madrid. Sigo. Lucas Vázquez se hartó de centrar desde la banda derecha. Ante el Cádiz, ninguno fue rematado por un compañero. Esta bien hablar de los árbitros, cosa que yo he hecho, pero el Real Madrid tiene trabajo por delante si es que no quiere que le vuelva a suceder lo mismo.

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