La huelga feminista de los estudiantes comunistas

Santiago Navajas

Cada 8 de marzo, coincidiendo con el Día de la Mujer, los estudiantes de instituto y universidad hacen un día de huelga. El lema de este año del Sindicato de Estudiantes, aunque siempre es más o menos igual, es "contra la violencia machista, la LGTBIfobia y el fascismo". Del hermano gemelo totalitario del fascismo, el comunismo, ni una palabra. No es de extrañar porque entonces deberían convocar la huelga contra sí mismos.

El Sindicato de Estudiantes, una secta marxista-trotskista, pone la semilla del sectarismo y el fanatismo en los jóvenes con la complicidad de las autoridades educativas, que no se quieren meter en líos, los profesores, que miran hacia otro lado sin hacer crítica a esta adulteración de la educación, y, por supuesto, la mayor parte de los estudiantes que se apuntan a un día de vacaciones ya fuese en nombre de Voldemort. Los "comités" del Sindicato de Estudiantes, que suelen ser los estudiantes que menos estudian, van clase por clase a promocionar la "luchar contra el fascismo" mientras silencian su colaboración con el comunismo. Así se crea un estado ideológico de izquierdas desde la infancia hasta el doctorado.

Del comunismo se han olvidado porque tendrían que poner luz al totalitarismo y la homofobia de izquierdas, del Che Guevara a Evo Morales pasando por Stalin y Putin. El método soviético para "curar" a los homosexuales consistía en trasplantar los testículos de un heterosexual a un homosexual. Salvador Allende recogió la "cura" en su tesis doctoral (además de la eugenesia consistente en esterilizar a los discapacitados que defendían los "expertos"). La homosexualidad era considerada por la virtuosa "nueva masculinidad" comunista como un vicio burgués.

De Reinaldo Arenas, que acusó explícitamente a Fidel Castro de su suicidio por la persecución de los comunistas cubanos a los gays, a Jaime Gil de Biedma y Pier Paolo Pasolini, que fueron rechazados en su afiliación al Partido Comunista, el modelo soviético consistía en considerar la homosexualidad una degeneración capitalista. En la China de Mao Zedong eran enviados los homosexuales a campos de reeducación porque el peor genocida de todos los tiempos los consideraba enfermos mentales.

En su History of Homosexuality in Europe and América, Wayne Dynes y Stephen Donaldson desmontan el mito de que la revolución bolchevique supuso un avance en el reconocimiento de los derechos de los homosexuales. Lo que hicieron Lenin y sus secuaces fue transformar la consideración de la homosexualidad, que pasó de ser un delito a ser una enfermedad mental. Con los comunistas, los homosexuales pasaron de ser encerrados en cárceles a verse encarcelados en psiquiátricos. Como decía el "experto" soviético Sereisky, uno no era homosexual sino que sufría la homosexualidad. Sereisky era el genio comunista que pretendía curar a los homosexuales trasplantando testículos heterosexuales.

Uno de los principales enemigos de la educación –en particular, la educación pública– es el Sindicato de Estudiantes, una organización de extrema. izquierda que pretende regalar los títulos, eliminar cualquier atisbo de excelencia y convertir la enseñanza en adoctrinamiento. Esa es la mayor tragedia de la educación en España: los alumnos deseosos de aprender, estudiar y educarse con rigor y profundidad, que son saboteados sistemáticamente por una institución pedagógica decadente, unos políticos adocenados y unos compañeros que no sólo vegetan sino que conspiran contra ellos.

La primera reclamación de los alumnos huelguistas y los inspectores educativos a los profesores y alumnos que asisten a clase es que no se adelante materia. Como si alguna vez fuesen a adelantar algo... ¿Los trabajadores cobran al hacer huelga?

Tenemos una educación para la ciudadanía cada vez más irresponsable y banal.

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