El PSG es el nuevo PP

Santiago Navajas

Con la defenestración de la liberal Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía, Pablo Casado ha emprendido el enésimo viaje del PP al apaciguamiento, convirtiendo a su partido en el PSG, Partido Socialdemócrata Genuflexo. Si en su día Rajoy invitó a conservadores y liberales a largarse del partido, dado que le molestaban con sus debates de ideas en la consolidación de su proyecto desideologizado, Pablo Casado ha cerrado el giro tecnocrático abriendo el partido a los socialdemócratas, con Cuca Gamarra poniéndose de rodillas ante las feministas de género con un discurso que aplaudirían las miembras del Ministerio de Igualdad. Lo primero que debería saber un portavoz de un partido es que si quieres discutir con tu adversario político no debes utilizar su lenguaje. Gamarra no ha dudado ni un segundo en lanzarse de cabeza a la piscina de la "igualdad real", la "brecha salarial" y el "feminismo sin etiquetas". Carmen Calvo al escucharla habrá pensado "así me gusta, bonita".

Aunque pueda parecer paradójico, la llamada hecha por Pablo Casado a los socialdemócratas para que engrosen las filas del PP tiene su lógica. El socialismo hoy más que nunca es una ideología ultra conservadora, mantenedora del statu quo y basada en valores rancios: la censura ideológica, las castas sociales, los privilegios espurios. Casado, que a diferencia de Sáenz de Santamaría propuso dar la batalla cultural y de las ideas frente a la complicidad de la mano derecha de Rajoy con nacionalistas y socialistas, ha rendido cautivo y desarmado conceptualmente su partido a los medios socialdemócratas.

Pero la destitución de CAT no es sólo una derrota ideológica del centro derecha sino de la misma democracia liberal. Explicaba Carl Schmitt que "el parlamento representa a toda la nación como tal y emite por ello, en discusión y acuerdo públicos, leyes, es decir, normas generales", para lo que es fundamental, sustancial y esencial las deliberaciones públicas en el Congreso. Por otro lado, como sostenía Karl Popper, un modelo político liberal es análogo al sistema de la ciencia, basado en el disenso y la confrontación de paradigmas. Nadie como CAT para la discusión pública y el disenso político con rango intelectual pero lenguaje claro.

Con le eliminación de la portavocía de CAT, Casado seguramente conseguirá votos moderados pero habrá infligido un daño terrible al fundamento deliberativo y de disenso de la democracia. Se burlaba Schmitt de los parlamentos como el de la República de Weimar porque "no es ya hoy un lugar de controversia racional donde existe la posibilidad de que una parte de los diputados convenza a la otra y el acuerdo de la Asamblea sea el resultado del debate porque la posición del diputado se encuentra fijada por el partido". En la partidocracia española sigue siendo habitual que el que se mueve no sale en la foto. A menos CAT, doctorada en Oxford, más Adriana Lastra, licenciada en Ferraz.

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