El pacto PSOE-Cs, ¿fraude o esperanza?

Santiago Navajas

En campaña electoral Albert Rivera dijo que no iba a pactar con otros partidos políticos. Le advirtió Pablo Motos que quizás se tendría que comer sus palabras. Finalmente se las ha desayunado, almorzado y cenado. Pero Ciudadanos está digiriendo muy bien su "derrota" electoral, transformando los golpes del destino electoral en fortalezas de negociación. Rivera está poniendo en práctica aquel consejo de Bruce Lee: "Be water, my friend".

En política y en el amor las "mentirijilas" se dan por descontadas y si alguien se las cree entonces es culpa del engañado. En el 2007 el Tribunal Supremo absolvió a una curandera que le había levantado 18.000 euros y un pájaro (aquí tendrían que ir varios emoticonos, el de la risa, la carita roja de indignación y el del pollito amarillo) a un enfermo terminal de cáncer que, curioso, falleció. Entre los diversos tratamientos sugeridos por la practicante de "medicina alternativa" estaba poner una vela y una fotografía delante de un vaso de agua (algún mejunje homeopático, sospecho). El razonamiento de los jueces fue que "la esperanza es humanamente entendida, pero la confianza en la magia no puede recabar la protección del derecho penal (...) el ciudadano medio de nuestra sociedad, tiene un nivel de información sobre estas enfermedades y sus características, que difícilmente puede alegar confianza racional en poderes paranormales".

El Tribunal sostenía que si te fías de "médium, magos, poseedores de poderes ocultos, echadoras de cartas o de buenaventura, falsos adivinos" y gente así, luego no te quejes. Podría haber añadido en el listado a "los políticos". Platón fue el primero que denunció a los políticos en la democracia como un hatajo de charlatanes con licencia para mentir a los incautos. Los denominó "sofistas", algo así como caricaturas del auténtico sabio: el “Filósofo” (categoría formada básicamente por él mismo y sus amigos y discípulos de la Academia, como Aristóteles).

Lo preocupante es que los "engañados", encima, no sólo no denuncien al “curandero” sino que, encima, aplaudan. Muestra la tendencia a la ceguera voluntaria cuando son los "nuestros" los que cometen los mismos actos que son ácidamente criticados en los “otros”. Bienvenidos a Sofistalandia "almas bellas".

Pero tampoco esto significa convertirnos en "conciencias viles", cínicos descreídos al borde de un ataque de nihilismo. Las “mentirijillas" en política debemos tomarlas como consustanciales al juego electoral porque, como decía, obedecen a las reglas de la propaganda partidista. Como en los partidos de fútbol profesionales cabe ser "canchero” y si hace falta mandar el balón a la grada para perder tiempo pues se hace. Decía Lenin (de moda gracias a Errejón, Iglesias y demás nostálgicos de la "vanguardia del proletariado") que hay que ir un paso por delante del pueblo pero sólo uno. En política, igual: cabe ir un paso por delante de las reglas ética pero solo uno. Del mismo modo que es inaceptable hacer una falta con el propósito de romperle una pierna al contrario no es de recibo los que abusan de la política robando y matando. Se puede aguantar que Maradona metiese la mano para marcar un gol pero no que la hayan metido tantos del PP, del PSOE o CIU para robar, por no hablar de los que apoyan en el País Vasco a Otegui y otros "héroes" de la kale borroka y el atentado "político".

El Pacto entre PSOE y Cs es, por tanto, una vulneración de lo que se había dicho durante la campaña pero esto era algo que se debía dar por descontado. Al menos por esos que el Tribunal Supremo llama "el ciudadano medio" y que vienen a ser la mayoría del electorado (si no, habría que cerrar el chiringuito democrático por falta de clientela). Lo que es importante es que el acuerdo se haya producido. Ahora lo que queda por analizar es la letra y la música de dicho documento. La letra es mala. La música es buena. La letra es un documento contradictorio y ambiguo del que se puede deducir cualquier cosa. No es la medicina rigurosa y basada en la evidencia empírica sino homeopatía electoral hecha, como decía Tierno Galván, para realizar lo que luego les parezca conveniente. Pero como en el caso de Imagine, lo que importa ahora es que puedes tararear la hermosa melodía haciendo caso omiso a la simpleza y bellaquería del sermón que canta John Lennon. Es decir, iniciar un proceso de acercamiento entre diversas posiciones con la esperanza de que con más tiempo y amparados en un compromiso estable se puedan desarrollar políticas que incidan en una mayor eficiencia y una ampliación de las libertades. Por el momento, el partido de Albert Rivera parece haberse convertido en el Partido Socialista Ciudadano Español. Pero este sólo ha sido el primer round y cabe que Ciudadanos retome la senda liberal. Si no, la esperanza habrá mostrado una vez más su doble faceta de faro y de fraude.

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