Al virus no se le combate con desinformación y propaganda

Pedro Muñoz Abrines

Ya que al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le gusta parafrasear tanto a antiguos líderes mundiales, aunque, para no perder la costumbre, sin citarlos, quiero recordar una frase de Winston Churchill: "En tiempo de guerra, la verdad es algo tan valioso que debe ser asistida por una escolta de mentiras". Es decir, para ganar la guerra, la propaganda y la desinformación son elementos indispensables.

Ésta es, sin duda, una de las pocas frases de Churchill que Pedro Sanchez y su entorno deben de tener interiorizadas. De hecho, su gestión de la crisis del coronavirus ha ido especialmente aderezada de buenas dosis de propaganda y desinformación.

Primero lanzaron sus campañas contra el Partido Popular y la Comunidad de Madrid. Intentaron de forma ruin atribuir a supuestos recortes en la sanidad pública el origen y la magnitud de la pandemia. Después desarrollaron sus ruedas de prensa con filtro previo para las preguntas de los medios de comunicación, de manera que el presidente del Gobierno pudiese colocar sus mensajes sin que nadie pudiese incomodar su particular visión de las cosas.

Como la campaña contra el Partido Popular no les ha funcionado, porque los datos manipulados que dieron desde la izquierda han sido desmentidos de forma contundente por distintos medios, entidades y fuentes; y como muchos medios de comunicación reaccionaron a la censura en las ruedas de prensa negándose a participar en la escenificación de lo que eran meros actos propagandísticos, teniendo, finalmente, el Gobierno que rectificar; ahora el socialismo español ha diseñado un argumentario para defender la gestión de Pedro Sanchez en esta crisis del coronavirus. El documento, de siete páginas, es tan solo un desesperado intento de establecer un relato lleno de medias verdades, que, como el clásico aforismo dice, son la peor de las mentiras.

El argumentario pretende hacer ver que el Gobierno no solo no actuó tarde, sino que lo hizo de forma diligente y mas rápida que los países de nuestro entorno. La referencia que usan es la declaración del estado de alarma. Es verdad que en España se declaró el confinamiento total antes que en muchos países, pero es que el estado de alarma fue el único acto previo que adoptó el Gobierno, cuando había otras medidas preventivas que se podían haber llevado a cabo y que desgraciadamente no se hicieron. Lo que no cuenta el argumentario socialista es que desoyeron todas las recomendaciones que desde finales de enero hicieron tanto la OMS como el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades relativas al distanciamiento social y, especialmente, a la suspensión de eventos masivos. Muchos de los países de nuestro entorno sí lo hicieron sin necesidad de llegar al estado de alarma. En España no se suspendieron este tipo de actos, simplemente porque había que mantener a toda costa las celebraciones del 8-M. Y, claro, dispuestos a comparaciones selectivas, lógico que el argumentario guarde silencio sobre Corea del Sur y los tests masivos.

Respecto a la adquisición de material sanitario y su entrega a las autoridades regionales, decir, como hace el argumentario, que se han entregado 38 millones de unidades de material puede parecer un gran esfuerzo y una gran ayuda para las CCAA, pero si se compara con lo adquirido, por ejemplo, por la Comunidad de Madrid, cerca de 30 millones de unidades, se puede comprobar que la aportación del Gobierno ha sido muy pequeña. El Gobierno de Sanchez ha repartido para todas las regiones poco más de lo adquirido por una sola.

El problema es que Pedro Sánchez no ha entendido que la lucha contra el coronavirus es una guerra muy diferente a aquella a la que hacía referencia Churchill. El enemigo es un virus contra el que no sirve la propaganda o la desinformación. Por eso la gestión del Gobierno de coalición, del dúo Sanchez- Iglesias, ha sido lenta, irresponsable e ineficaz. Siguen con la mente de la España a garrotazos y del sectarismo político, y eso en las actuales circunstancias pasa factura. Se han equivocado de guerra y de enemigos.


Pedro Muñoz Abrines, portavoz adjunto del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid.

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