VOX debe ser escuchado, pero también debe escuchar el clamor por el cambio

Pedro de Tena

Ya sé que el argumento de autoridad no es argumento alguno. Pero la autoridad moral, tómese nota, era la única la aceptable para los propios anarquistas. Por ello, el que haya sido mi viejo, admirado y valiente profesor, una vez socialista Alfonso Lazo, diputado del PSOE durante casi 20 años, el que diga que "VOX no es Podemos, no quiere destruir la Constitución ni el 'Régimen de 1978'; quiere reformarla, sí, lo mismo que Pedro Sánchez. Mas a Ciudadanos parece, en efecto, darle vergüenza tratar con Abascal; mientras a Sánchez no le da ninguna tratar con Torra y despachar todos los días con Pablo Iglesias", es de agradecer.

Es más, añade y subraya la actitud ambigua y dubitativa de Ciudadanos en torno a la única manera de consolidar el portentoso cambio de Andalucía sólo puede responder a una de estas tres razones: o bien, en efecto, ese partido es víctima del patético síndrome de Estocolmo; o bien nos encontramos, por el contrario, con una inteligente argucia política entre Rivera y Casado haciendo como si Rivera no hablara con Abascal; o bien cabe que Rivera no pase de ser un cantamañanas de futuro incierto." Falta una, profesor. O hay algo inconfesable una felonía en marcha bajo todo el barullo, un gran chanchullo entre algunos socialistas, unos naranjas cada vez más amargos y sectores del PP. Ya se verá.

Este martes, VOX presentó sus 19 puntos al PP, algo ya anormal porque lo natural es que hubiera habido una reunión a tres bandas entre los que aspiran a dirigir un cambio histórico en Andalucía. Antes de esta absurda mascarada, la propaganda negra ya había impulsado su ola oscura sobre VOX. Según ella, un partido que quiere reformar la Constitución para dar paso a una estructura nacional del Estado es mucho peor que Podemos, un partido que quiere acabar con la mayor parte de esta Constitución de 1978, echar al Rey, proclamar una nueva República y dar paso a la independencia de Cataluña, el País Vasco y lo bolivariano que venga detrás.

Pero, en fin, vayamos a los puntos, uno por uno con una pregunta previa: ¿por qué en un sistema democrático decente algunos partidos pueden proponer lo que les dé la gana y VOX no? Decía Stuart Mill en su famoso ensayo sobre la libertad que atribuir al adversario político malas intenciones o propósitos perversos con el fin de desacreditarlo es democráticamente inaceptable. Albert Rivera ya ha dicho que las propuestas de VOX no son "serias" y el PP que son inaceptables sin que sepamos si se refiere a una, dos, cinco a las 19.

Recordábamos hace unos días lo que Alicia Delibes subrayaba sobre el mensaje humano de Alexander Solyenitzin: vivir sin mentir. El que un partido o partidos digan lo que quieren hacer con el futuro de una nación como la española sin mentir es de agradecer. Es más, es que la veracidad debería ser la norma de conducta de todo partido. Al parecer, VOX no miente. Ha dicho lo que quiere hacer. Pero, claro, tiene que acordar, no lo que quiere, sino lo que es posible hacer habida cuenta de que son tres los actores políticos del cambio en Andalucía si es que algún día llega.

Me parece que en todos y cada uno de los 19 puntos hay elementos que pueden ser asumibles sin problemas para una gran cantidad de ciudadanos andaluces y españoles y no encuentro razón por la que Ciudadanos y el PP no lo puedan hacer. Otros, muy pocos, son sencillamente puntos que o no son relevantes o pueden ser pospuestos para una discusión por la opinión pública y publicada durante más tiempo.

El punto número 3, el relativo a la drástica reducción de las subvenciones a partidos, sindicatos y asociaciones sin fin, a la desaparición de los chiringuitos puestos en marcha por el PSOE y su administración paralela, etc.…es perfectamente negociable si se quiere un cambio real en Andalucía.

El punto número 4 referido a la práctica desaparición del Impuesto de Sucesiones, Donaciones y otros impuestos, es igualmente negociable.

El punto 5, que trata de la inmigración ilegal, podría matizarse, pero es innegable que una nación que se precie no puede seguir sufriendo olas de inmigración irregular.

El punto número 6, que debería estar en un marco de lujo para todos los liberales o que se dicen liberales, quiere la liberalización "del régimen de concesión de licencias de radio y televisión. La regla general debe ser la libertad de frecuencias para quienes cumplan los requisitos técnicos mínimos necesarios. Sólo cuando las solicitudes de licencias excedan al número de frecuencias se establecerá un concurso con criterios calidad y de diversidad para evitar monopolios informativos." Es que eso tiene que a ir a misa. Y luego, la reducción de los costes de la RTVA y Canal Sur, puede y debe hablarse.

El número 7, que propone crear una red de guarderías, que durante 40 años no ha hecho el PSOE a pesar de hablar sobre conciliación de familia y trabajo, puede y debe hablarse. Igualmente, ayudar a familias numerosas, un plan de adopción y dar opciones a mujeres con embarazos no deseados para que la única solución no sea el aborto.

El 8, 9 y 10, que tratan de las unidades del Dolor en la sanidad, de impedir la discriminación de los andaluces en otras regiones de España y del papel de la libertad de los padres en la educación de sus hijos, con las variantes que se quieren, son negociables.

El punto número 11 que quiere obligar a las asociaciones islámicas a colaborar con las Fuerzas de Seguridad en la detección y expulsión de fundamentalistas, es dialogable.

La derogación de la actual Ley de Memoria Histórica, punto número 12, y su sustitución por algún instrumento regido por historiadores y compartido por todos para arrojar luz y verdad para todas las víctimas y sobre lo ocurrido en España desde 1931, debe ser tratado.

El punto 13 que se refiere a las fiestas nacionales y andaluzas puede ser debatido mucho más adelante. Pero el 14 y el 15, que quiere proteger la cultura popular, con tauromaquia, flamenco y caza incluidos, puede y debe ser asumido como negociable.

Los puntos 16 a 19, relativos a las leyes de "género", pueden ser estructurados de forma que sean debatidos a lo largo de la legislatura dada su conexión con leyes nacionales.

Dicho esto para que la gente que no ha leído el documento de VOX tenga una idea, ¿por qué lo que dice VOX es inasumible para el PP y no es serio para Ciudadanos? ¿Puede dialogarse con Torra y lo que dice de España y los andaluces; puede hacerse la vista gorda con los crímenes de ETA Y los privilegios nacionalistas y no puede siquiera considerarse lo que propone VOX? Eso sí que no es serio y nos pone delante de una inclinación totalitaria, enfermedad moral para una democracia seria, que niega incluso la conveniencia de escuchar y meditar lo que dicen los adversarios.

Dicho esto, es preciso que VOX, igualmente, entienda que dispone sólo de 20 por ciento de la fuerza del cambio y que tendrá que distinguir lo importante de lo accesorio, lo sustancial de lo accidental y lo urgente de lo aplazable. Por ejemplo, me parece inaplazable, sustancial y trascendental la liberalización de la comunicación en Andalucía, el que haya todo tipo de propuestas de radio, prensa, televisión y digitales para que ningún oligopolio, ni público ni privado, pueda limitar el horizonte de la conciencia de los andaluces y de los españoles. La verdad que es que me conformo ya con bastante poco.

Y eso poco es que, al menos, no se frustre el proceso de cambio, que será largo y complejo, y no se haga el pardillo permitiendo que las operaciones contra la alternancia andaluza logran el objetivo del chanchullo después del barullo.

A continuación