Sostiene Rivera

Pedro de Tena

Sostienen Albert Rivera y sus altavoces amigos que ha sido mucho mejor para Andalucía que Susana Díaz y el régimen socialista la presidan y controlen gracias al apoyo de Ciudadanos porque hubiera sido mucho peor si lo hubieran logrado con el apoyo de Podemos. Ambos aportaban "estabilidad institucional", pero la "estabilidad" conferida por Podemos era, al parecer, muy peligrosa. Sin embargo, Rivera y los suyos no consideraron el peligro que tenía para la ciudadanía andaluza y española el sostenimiento de un régimen corrupto que ha tejido la más espesa tela de araña conocida jamás en la España democrática, si exceptuamos la del nacionalismo catalán, semejante aunque menor. Sí, claro, hay diferencias, pero de fin, no de medios ni de procedimientos.

Si se lo han llevado calentito Pujol, Más y otros muchos, en Andalucía se lo han llevado ardiendo muchos socialistas y amigos desde el caso del edificio Presidente en 1987 hasta el caso del fraude de la formación, sindicatos incluidos, pasando por el caso Guerra y otros cientos de socios para los que eso del 3 por ciento es una broma. Si se ha manipulado a la opinión catalana desde los medios públicos de comunicación, aquí el PSOE se apoderó de Canal Sur desde su fundación va a hacer 30 años. Si allí no hay radios ni televisiones más que para los propios y los amigos –ni la COPE puede oírse libremente–, aquí ha pasado más de lo mismo. esRadio tampoco puede oírse en toda Andalucía. Si se han confundido instituciones con estructuras partidarias en Cataluña, no se diga nada de Andalucía. Si jueces y fiscales son presionados en Cataluña, en Andalucía desde siempre el aparato se merendó a Montesquieu. Desde el juez Márquez al último caso de la expulsión de la juez Alaya –que hasta Prisa publicó que fue su sustituta la que provocó el escandaloso conflicto anulando su último auto sin conocer los sumarios siquiera–, es tan de libro que hasta Rivera reconoce que así es. Si allí se adoctrina, no se educa, en nacionalista y se obstaculiza la educación en español, aquí se instruye en sectarismo socialista con ayuda de una Inspección que vigila a los profesores y reprime a los críticos y díscolos. Si allí se ha colocado a dedo a miles y se ha montado una administración paralela para la independencia, aquí son decenas de miles los colocados en una administración pública paralela y partidista. Si allí se envuelven en la bandera catalana para ganar las elecciones y se confrontan con España para bien de su proyecto aquí se envuelven en la bandera andaluza y se confrontan con el gobierno de España (sólo si es del PP, claro) para gloria de su causa. Etcétera bien largo.

Ciudadanos, allí, en Cataluña, o cuando apoya al PP en Madrid y otras partes, no se traga ni un minúsculo mosquito. Pero aquí en Andalucía se traga gruesos y malolientes sapos socialistas que no caben en boca normal alguna. Han sido cómplices de un golpe de mano en la Mesa del Parlamento para beneficio del PSOE y consintió que el presidente de la Cámara siga siendo un socialista, algo que hasta el PP e IU lograron impedir en 1994; han bloqueado el debate de las propuestas de la oposición para beneficio del PSOE; han permitido que se nombren cantidades ingentes de puestos de libre de designación manteniendo el dominio del PSOE a pesar de los acuerdos firmados; aprobaron una ridícula rebaja del tramo autonómico del IRPF como si fuera un éxito y apoyan la persistencia del Impuesto de Sucesiones; ni siquiera controlan nada porque no están en el gobierno y dejan hacer a gusto al PSOE en kioskos y presupuestos (hasta la Memoria Histórica se va a impartir en las Escuelas e Institutos andaluces)... Podríamos seguir esta relación de manera sistemática y exhaustiva. Repásense hemerotecas.

No, Albert Rivera y altavoces, no. Será políticamente incorrecto lo que voy a decir, pero lo que verdaderamente sostenéis en Andalucía es lo que habéis combatido con razón en Cataluña obteniendo buen lucro político de ello. O sea, que lo que era y es malo para los catalanes habéis pactado que sea bueno para los andaluces. Otra vez dos Españas. Una, en la que un régimen corrupto no es admisible porque, al parecer, asuela la tierra sagrada del líder y otra, la mayor parte, donde pueden apoyarse regímenes corruptos casi idénticos por conveniencia partidista. Lo que sostiene Rivera no es una España unida, igual, digna, abierta, libre y decente. Rivera sostiene... a Rivera y a su razón de partido, sin ni una pizca siquiera de razón de Estado. Y no me salgan ahora con que ustedes tienen visión de águila imperial y los demás de pollos de gallinero. Venga, ya.

P.D. Por cierto, recuerdo que el libro No pienses en un elefante –que obligan a leer en Ciudadanos– estaba en la cabecera de la cama del progre ZP porque tenía al autor entre sus asesores. Nos vemos en las urnas.

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