Izquierda

Sin perdón

Pedro de Tena

El olvido no es patrimonio de los seres humanos, pero sí el perdón. El olvido es un bajonazo de la memoria que sólo ocurre con las cosas que no importan demasiado o con aquellas que por alguna razón no quieren recordarse. Precisamente aquello que nos dañó no puede olvidarse, aunque se quiera, porque necesitamos instintivamente el recuerdo de tales vivencias dolorosas para conformar nuestra experiencia y nuestra defensa. Puede, sin embargo, perdonarse, esto es, actuar como si el crimen, el agravio, el insulto o el menosprecio no hubieran sido perpetrados. Puede perdonarse a los que no sabían lo que hacían. Puede perdonarse incluso a quienes sabiendo lo que hacían llegaron a arrepentirse de corazón, sinceramente. Pero no tienen perdón ni de Dios ni de los hombres los que ni siquiera han hecho un mínimo examen de conciencia, siquiera histórica, sobre su comportamiento y sus resultados. Es el caso del comunismo español y, en general, de la izquierda española.

Sólo Besteiro y pocos más (Peces Barba tímidamente sobre el golpe de Estado de 1934) han hecho una reflexión sobre el comportamiento de la izquierda española y su "himalaya" de mentiras. No he oído ni leído nunca a González, a Guerra, a Zapatero, a Rubalcaba ni a otros una reflexión sobre el comportamiento del socialismo español desde su nacimiento hasta ahora. Tampoco he oído nunca una autocrítica sobre el radicalismo del nuevo PSOE asevillanado durante la transición. No he escuchado, por supuesto, a ningún líder del PCE, ni siquiera a Anguita, el más íntegro que he conocido, esbozar una revisión sobre su historia salvo en un chiste que me contó dando vueltas por Madrid sobre la dictadura soviética. ¿Cuántos años te han echado? Cinco. ¿Por qué? Por nada. Mentira. Por nada me encarcelaron a mí y me metieron quince años. Tampoco el anarcosindicalismo español, quitado del mapa por el marxismo, ha realizado una reflexión sonora sobre su trayectoria. Diego Abad de Santillán, que señala con el dedo al comunismo por el dolor de la Guerra Civil, no dice palabra más alta que otra sobre su ideología y sus consecuencias.

Hace unos días, el secretario general del Partido Comunista en Andalucía llamaba a dar un golpe de Estado contra Rajoy con indiferencia absoluta hacia las urnas, ni siquiera como elemento formal. 1931 fue un golpe de Estado como una catedral. 1934 fue otro. 1936 vivió varios (léase a Alcalá Zamora). Checas, incluso para la izquierda no marxista, purgas internas, pirateo de la riqueza nacional, traiciones, genocidios... Y desde 1982, una corruptela tras otra de manera creciente desde el caso de las contratas del Ayuntamiento de Madrid (denunciadas por Alonso Puerta) a los ERE sindical-socialistas o, verbigracia, las mariscadas del imputado Torrijos del PC sevillano. Y corruptelas políticas, como su apoyo a los nacionalismos catalán y vasco. Y sindicales, con las facturas falseadas, el pirateo de la formación, el uso ilegal de subvenciones destinadas a parados y el acoso a una juez. Convencidos de que son mejores que nadie y que no tienen que dar cuentas a nadie, persisten en su sueño dogmático alimentados por una derecha poco ejemplar e incapaz de hacerle frente siquiera intelectualmente. Pero esa derecha, globalmente considerada, logró, y no es poco, purgar su pasado dando vía libre a una reconciliación nacional que parte de la izquierda simuló sin creer nunca en ella. Ya saben, lo que no es de izquierdas, es malo, explotador, perverso y criminal por definición.

La democracia española, siempre anémica por falta de creyentes, decae hacia ya veremos dónde, sin que esta izquierda que sufrimos haya reconsiderado su comportamiento histórico y su responsabilidad en el sufrimiento de ese pueblo al que cree que representa por la gracia de... Marx. Pero Marx estudiaba, leía, analizaba los hechos, pensaba... Sus ya escasos sucesores ni eso. Si lo que pasa no encaja con la voluntad de sus dirigentes, peor para los hechos. De pedir perdón ni hablamos. Por eso, no tienen perdón ni falta que les hace... hasta la próxima catástrofe.

A continuación