Pedro Sánchez debe dimitir y convocarse inmediatamente elecciones generales

Pedro de Tena

Lo que se ha conocido esta semana pasada es algo gravísimo en cualquier nación civilizada perteneciente a las democracias occidentales como lo es España. Una ministra del gobierno, Yolanda Díaz, a su vez líder de uno de los partidos de la coalición que lo sustenta, confesaba lo siguiente:

"Yo el 15 de febrero, como ya la pandemia azotaba fuertemente a Italia, convoqué a mi equipo porque tenía la convicción de que Italia es España y por tanto teníamos que desplegar un montón de medidas porque veíamos lo que iba a pasar. Tanto fue así que el 4 de marzo, si lo recordamos, presenté una guía que fue enormemente polémica en el Gobierno y también fuera se me acusó de ser una alarmista. En fin, esto fue en la antesala del 8 de marzo".

Es el testimonio deliberado de un miembro del Consejo de Ministros, ministra de Trabajo y Economía Social, que ha confesado en una entrevista que puede consultarse que

- desde el 15 de febrero de 2020 tenía la convicción de que la pandemia iba a azotar fuertemente a España
- el día 4 de marzo presentó una Guía para la actuación en el ámbito laboral en relación con nuevo coronavirus, que tuvo ser elaborada con anterioridad y entregada al gobierno antes de su presentación. De ello se hizo eco El País, que la reproduce en su integridad, y en el documento se recogen una serie de medidas preventivas, e incluso higiénicas, tales como lavarse las manos y otras
- en esa Guía hacía referencia a un Protocolo de Sanidad titulado Procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al nuevo coronavirus (SRS-COV-2) que llevaba, inexplicablemente, una fecha posterior, la del 5 de marzo de 2020
- en el Gobierno, seguramente en el Consejo de Ministros del día 3 de marzo, hubo un polémico debate sobre la Guía, que no aparece en la referencia oficial, aunque sí se alude a un "INFORME actualizado sobre la situación de la epidemia por el nuevo coronavirus (Wuhan, China), actuaciones y protocolos de salud pública a nivel nacional".

Como dice la propia ministra y actualmente vicepresidenta segunda del gobierno, "esto fue en la antesala del 8 de marzo", fecha en la que Pedro Sánchez y su gobierno decidieron permitir la convocatoria de una manifestación que tuvo como consecuencia una gran expansión de la pandemia en los días sucesivos.

Según el informe de la Guardia Civil al juzgado de instrucción número 51 de Madrid, el día 7 de marzo hubo 174 casos de coronavirus y 4 fallecidos y el día 14 de marzo ya se contaron 2.940 casos de coronavirus y 133 fallecidos pese a que la manifestación perdió un 90 por ciento de asistentes debido al miedo al contagio. Ni siquiera fue la ministra Yolanda Díaz según confesión propia.

Si a ello añadimos que el citado informe de la Guardia Civil indica textualmente que la Delegación del Gobierno en Madrid tenía conocimiento desde el mes de febrero de las consecuencias mortales de la pandemia, estamos ante un caso flagrante de engaño masivo al pueblo español al que no se informó de la gravedad de la enfermedad, ni se tomaron las medidas preventivas ya conocidas, con resultado indirecto de numerosas muertes en todo el territorio nacional.

Cierto es que Pedro Sánchez ha mentido muchas veces. Las más señaladas son su mentira sobre el propio currículum académico y la perpetrada cínicamente durante la campaña electoral sobre que no se coaligaría nunca con Unidas Podemos y Pablo Iglesias. Pero es la mentira deliberada sobre los graves datos de la pandemia para permitir la manifestación del día 8 de marzo de 2020 en Madrid la que ha tenido graves consecuencias sobre la salud nacional, y muy especialmente en la Comunidad de Madrid.

Por ello, Pedro Sánchez, que ha pisoteado el derecho de los ciudadanos españoles a una información veraz con graves consecuencias sanitarias, algo confesado ahora por una de sus ministras, debe dimitir y convocarse elecciones generales de forma inmediata.

Como nada se espera de gente de esta calaña, propongo que cada balcón de España luzca una pancarta que contenga lo términos "Sánchez dimisión" y que todos los días a las ocho de la tarde se haga una cacerolada nacional de dos minutos en repulsa por la miserable conducta del gobierno en aquellas fechas.

Podemos ser un pueblo o degenerar en populacho, el sujeto preferido por todo totalitarismo. Ser indiferentes ante la mentira y el mal y ante quienes lo causan, nos sumirá en la degeneración moral. PP, Vox y Ciudadanos, otros partidos que así lo aprecien junto a muchos organismos profesionales, asociaciones y cuerpos activos de la sociedad civil, podrían impulsar esta repulsa hasta que Sánchez dimita y se convoquen elecciones. No nos merecemos un gobierno que nos ha mentido con tan gravísimas consecuencias.

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