Juan Ignacio Moreno de Acevedo Yagüe o el podemita ingenuo

Pedro de Tena

Siempre he pensado que aquellos miles de indignados que poblaron la Puerta del Sol y otras plazas españolas contenían mucha verdad. Ciertamente, la irritación era un hecho, no sólo entre los acampados y sus simpatizantes, sino en una parte muy importante de la sociedad española que lo estaba pasando muy mal en 2010 y 2011. Muchos estábamos indignados, además, por diferentes agresiones. Se ha olvidado, porque la amnesia histórica es una clave de la propaganda política de nuestros días, que todo comenzó bajo y debido a las consecuencias de un gobierno socialista.

Claro que también desde el principio tuve en cuenta la habilidad de los partidos marxistas-leninistas, y sus derivados, por penetrar estos movimientos y apoderarse de su dirección y orientación políticas. De hecho, así ha ocurrido. Seis años después, la ingenuidad ética y estética de muchos indignados de entonces ha sido purgada –nadie ha echado la cuenta total de la escabelchina–, y leninistas, trotskistas y estalinistas de toda la vida están a la cabeza de lo que cada vez es más el nuevo comunismo populista patrio, con su centro de gravedad en la diáspora castrista.

Por eso, he sentido cierta ternura cuando he asistido al principio del linchamiento político y ético de Juan Ignacio Moreno Yagüe de Acevedo, al parecer, un podemita ingenuo de los muchos que deben de poblar ese universo político. Su pecado, mortal de necesidad, fue exponer claramente su sentimiento ante la muerte del dictador Fidel Castro. "Otro dictador que muere en la cama. Uno menos", lanzó en un tuit. La jauría leninista, al más puro estilo chequista, se puso en marcha de manera inmediata. Le han hecho ingresar en el club de los fascistas, bienvenido, Juan, cómo no, y le han dedicado lindezas –especialmente los colegas del Partido Comunista de Andalucía– como "Cuando tú mueras diremos: ¡un miserable menos!" o "Sabíamos que había algunos burguesitos en Podemos, ahora sabemos quetambién hay algunos fascistas".

El propio Moreno ha resumido el ataque de esta forma: "Que si no soy digno, que entregue el acta de diputado, que me cesen, que me muera, que me cuelguen de los güevos, que tal, que cual, de un montón de peña a la que al parecer el tuit ha ofendido". Moreno, de familia de juristas, "el corbatas" le llama Antonio Burgos, fue uno de los componentes de aquel 15-M partidario de una democracia casi directa vía internet y uno de los responsables de que la cúpula de Bankia esté actualmente procesada. Pero, ojo, defensor de la ley y partidario de una reinterpretación de la Constitución, no de su demolición. Vicepresidente tercero del Parlamento andaluz y compañero de viaje cuasi errejonista de Teresa Rodríguez, ha osado defender vías alternativas el verticalismo populista de los anticapitalistas que se han adueñado de Podemos en Andalucía y ya veremos si en España.

¿Recuerdas, Juan, que acusaste a la Policía hace años de haber afirmado que el movimiento quinceeme estaba penetrado por Izquierda Unida y otros comunismos? Pues, chico, te acabas de despertar con el dinosaurio encima. Abre los ojos, que la purga no ha hecho más que empezar. Eso sí, sigue hablando y pensando en libertad. Dentro o fuera, ya se verá.

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