Escucha, Albert: ganar las elecciones para ganar la nación española

Pedro de Tena

Las encuestas te sonríen por todas partes, en casi todas las regiones y provincias, salvo en las vascas y en la navarra, donde de todas formas, a pesar de tu posición sobre cupos y fueros, decisiva para la inmensa mayoría de los españoles, puedes entrar en los Parlamentos autonómicos. Estamos convencidos de que tienes bien claro que puedes ganar las próximas elecciones. Si el numerito político-circense de Manuel Valls –mejor dicho, el numerazo– llega a buen puerto y es seguido por otros ejercicios prestidigitadores de nivel en otras regiones y provincias, me parece posible que ganes las próximas elecciones, si Rajoy no te revienta el espinazo con un adelanto electoral.

Ya he escrito otras veces que, a pesar de todo, no puedo votarte todavía, porque lo que has hecho en Andalucía es imperdonable para la nación española. Ya sé que has intentado situarte en el fiel de la balanza entre la derecha, a la que apoyas en algunas regiones y municipios, y la izquierda, a la que apoyaste en otros, por ejemplo, en el Sur. Puedo comprender que hayas preferido consolidar una imagen de responsabilidad nacional de carácter centrista, pero no puedo perdonar que hayas mantenido, apuntalado y salvado a un régimen clientelar deformador de la idea de una España constitucional y democrática. No puedo comprender, sinceramente, que tu vista de águila para la corrupción del PP, que debe ser castigada, se torne presbicia amoral para la corrupción socialista en Andalucía, que es una tela de araña como una catedral.

Hay muchos ciudadanos que podríamos votarte, y que incluso deseamos hacerlo, si empiezas a darte cuenta de que, en el año 2019 –a lo mejor antes–, no se trata de sólo unas elecciones generales, sino de un primer paso para la regeneración nacional española. Para muchos de estos ciudadanos y para mí, no hay otra opción electoral que votarte o desembocar en el voto en blanco o en la abstención. No podemos votar por razones varias al PP ni al PSOE. De los demás, ni hablamos.

Pero hay un problema. Yo no sé qué tipo de regeneración nacional propones. Lo que has hecho en Andalucía es regeneración del PSOE podrido y moribundo de 2012. Lo que has hecho en otras partes, salvo en Cataluña, País Vasco y Navarra, no me indica con claridad qué España tienes en la cabeza, pero sí que tienes al PP en el punto de mira. Necesitamos que nos expliques en veinte puntos, no más y bien claros, qué España tienes en la cabeza y que empieces a dar síntomas de que tus comportamientos son coherentes en toda la nación y se ajustan a esa idea.

Lo de Valls, ya te lo he dicho, está bien. Como si quitas a Juan Marín y cambias de cartel en Andalucía. Pero lo importante y trascendente es que tú tengas claro que, antes que ganar unas elecciones, tienes que ganar una nación que ha sido perseguida por el terrorismo y los separatismos, adoctrinada por la progresía más sectaria de Europa desde la escuela a los medios de comunicación tutelados gubernamentalmente, desmoralizada por las mentiras, corruptelas y autoritarismos internos de unos partidos nacionales degenerados, saqueada económicamente por un gasto público manifiestamente recortable y ordenable (recuerda la administración paralela andaluza, por ejemplo) y desvertebrada por la destrucción de su columna vertebral constitutiva, desde la lengua a la administración nacional.

Está bien que ganes las elecciones, si lo que quieres de verdad es que gane la nación española recuperando el modo moral de hacer política para el bien común. En otro caso, votarte, ¿para qué? Si lo aclaras rápido, tendrás un gran resultado. Ya verás.

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