Centrismo 'artístico' contra las huelgas y manifestaciones de la oposición para el Día de Andalucía

Pedro de Tena

La verdad es que no extraña nada que el gobierno de Juan Manuel Moreno haya concedido una de las medallas de Andalucía, la que incorpora el nombre del exministro ucedista Manuel Clavero, a Rafael Escuredo, el segundo presidente socialista de la Junta de Andalucía, que el primero fue Plácido Fernández Viagas.

Si el estepeño Escuredo se especializó en el social-andalucismo artístico –esto es, sisar el andalucismo a los herederos políticos de Blas Infante con una buena dosis de desparpajo y arte, "huelgas" de hambre inclusas–, lo de Juan Manuel Moreno se le va pareciendo. El nuevo gobierno andaluz está tratando de despegar el andalucismo del PSOE andaluz y tiene el santo de cara. Todo está a su favor desde que Pedro Sánchez se abrazó al separatismo.

Tiene algo de innovación estética que, para conseguir sustraer el cromo del andalucismo de las faldas de Susana Díaz, se haya premiado a Rafalito, el presidente andaluz que impulsó decididamente lo que finalmente derivó en el "régimen" socialista andaluz contra el que centro derecha dijo combatir siempre. O eso se creía.

Dos pinceladas. Rafael Escuredo inauguró la colocación a dedo en masa con el "blanqueo" de los llamados "preautonómicos", empleados de la Junta antes de que esa, formalmente, se constituyera. Cuando se constituyó, los preautonómicos fueron incorporados a la plantilla de la Junta sin pruebas adecuadas (en una farsa sin precedentes se les dejó que eligieran el tema de su examen) y de recurso en recurso, incluso de un gobierno socialista nacional, hasta 1993 no lograron ser funcionarios gracias a una sentencia.

La otra fue dar el primer paso para la ocupación de las Cajas de Ahorro que la UCD quería mantener neutrales y al margen de la política. Ocurrió en 1983 y se perpetró a partir del decreto 25/1983 de 9 de febrero, que puede examinarse en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 13, de 15 de febrero de 1983. En él, la Junta de Andalucía, ya presidida por el PSOE a través de la figura de Rafael Escuredo, decretaba que podía ejercer el derecho de veto sobre los nombramientos de Director General y asimilados, que podía impedir o aprobar la expansión de las Cajas según conviniera; que podía suspender los acuerdos de los Consejos de Administración y que tenía que conocer cualquier nombramiento que se hiciera en la esfera ejecutiva.

Para justificar la jugada, se dijo que todo estaba en el Real Decreto 2290/77 que se transpuso con trampa. De hecho, en dicho decreto era el director general de las cajas, de cada una de ellas, quien podía suspender la ejecutividad de los acuerdos del Consejo de Administración, pero en el decreto de la Junta, tal facultad ya forma parte de las atribuciones de la Junta de Andalucía eliminando al director general sin haberse cambiado la ley. En fin, era el principio de una carrera que seguía hasta hace poco en el Consejo Consultivo de la Junta.

Este lunes, Juan Manuel Moreno, en su ejercicio de centrismo "artístico", agradeció a Alfonso Alonso su tarea en el PP y a continuación saludaba al valeroso, recio y buen acordeonista Carlos Iturgaiz que llama fascio-comunismo al enemigo a batir en toda España.

Centrismo "artístico" que este lunes tuvo su escaparate en la concesión de las medallas y honores de Andalucía en las que, ciertamente, por vez primera un partido político concede una medalla honorífica a un personaje de su oposición. La verdad es que, junto a ella, están las más que merecidas del maestro Antonio Burgos, periodista y escritor crítico desde hace mucho con el régimen socialista e incluso con su oposición popular, y del maestro Curro Romero. Claro que la Andalucía, tercer mundo, de Burgos aún sigue siendo un libro a leer porque en 40 años la posición relativa de Andalucía respecto a España y Europa sigue siendo parecida.

Armado con esas muletas, Moreno tiene que enfrentarse a las movilizaciones agrarias, que no van estrictamente contra él pero agitan la calle; con los apagones de Canal Sur donde los sindicatos quieren colocarle a centenares de empleados de aquella manera y discuten que la dirección nombre a tres; con la huelga estudiantil para el día 4 por quienes consideran que la enseñanza concertada es algo enemigo y contrario a la enseñanza pública; y parecen inminentes las protestas por los despidos de Airbus, cosa del gobierno de Pedro Sánchez pero de noche todos los gatos son pardos, somo fueron pardas las protestas sanitarias y las de los olivareros.

Ante la debilidad de las izquierdas, los Juanmas, Moreno y Marín, empuñan la bandera andalucista con la bandera España en el envés sin hablarse demasiado de Blas Infante y se plantan a la puerta del Parlamento sin Vox, claro. Señalan la querencia catalanista de Sánchez, la cleptomanía fiscal de la Marisu y, de paso, le compran un pedazo de edificio a Abengoa para la ciudad de la Justicia.

De paso, se le recuerda a Sánchez que está obligado a defender los intereses andaluces agrarios y los fondos de cohesión de la Unión Europea. Eso de que el Gobierno central pueda plantearse "renunciar a algo" en los fondos de cohesión a cambio de que se blinde la PAC, será bien recibido.

En fin, días de centrismo "artístico", embellecido por los regalos estratégicos de una izquierda anómalamente disminuida y circunstancialmente paralítica. La equidistancia es bella. ¿Equidistancia de qué? Ah, bueno, esas son concreciones innecesarias mientras las encuestas no digan que se avecina un tsunami electoral.

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