Rufián es un gilipollas

Pablo Planas

A lo mejor no han visto al diputado del pdecat, el convergente Joan Feliu Guillaumes i Safont, gritar "¡¡¡893 heridos!!!" y agitar con manos temblorosas una portada de The Economist en la que a la palabra Spain se le caía la ese sobre el fondo de un toro con banderillas. El político nacionalista clamaba este miércoles en el Congreso contra la actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional en Cataluña el pasado 1 de octubre, el del referéndum. En ese vídeo de Guillaumes está todo lo que pasó, ha pasado y pasará en esa tierra perdida y dejada de la mano del dios tuitero. Es un documento imprescindible, clave y que debería ser notificado a las autoridades planetarias como prueba del tipo de atrocidades que sufre desde hace cuarenta años la población de Cataluña, que pasó de sociedad privilegiada del franquismo a pueblo oprimido de la democracia en medio de un incongruente incremento del bienestar material y el crecimiento económico.

Incluso quienes están hartos de los memes y las mandangas de la política catalana deberían tomarse la molestia de abrir el archivo en su teléfono móvil y escuchar y ver lo que allí se dice y pasa. Es la señal institucional de la Cámara, nada de fakes o El hundimiento con subtítulos. Esos gritos del señor Joan Feliu Guillaumes no son nada raros en Barcelona, Gerona o Camprodón, la pintoresca villa de procedencia del ilustre diputado pedecato. 893 heridos, según Guillaumes. Bien. Y una portada de The Economist, la prestigiosa revista internacional con la que se suenan los mocos en la clase turista de los aviones de bajo presupuesto.

En el momento dado en que algunas de las señorías murmuran que lo de los 893 heridos es lo que algunos memos llaman "posverdad", o sea mentira, ese diputado catalanista pega un grito que deja el "¡Se sienten coño!" de Tejero en una gentil invitación al diálogo, la negociación y la distensión. Entonces, la presidenta de la Cámara, tercera autoridad en España según la Constitución, manda callar a todos y en lugar de decirle al tal Guillaumes que el Congreso no es un ayuntamiento catalán gobernado por su siniestro, totalitario, supremacista y corrupto partido, advierte a los demás diputados con un empaque autoritario que para sí quisiera Carme Forcadell de que es su obligación escuchar con respeto y atención a ese peligroso majareta que ha pegado un grito que se ha tenido que oír hasta en Guadalajara. A un servidor a poco le da un ataque al corazón. Perdón por la primera persona, pero por un momento he dudado entre acudir a los servicios de atención jurídica y psicológica de Ada Colau o al servicio de urgencias. Creía que me habían roto el corazón y los policías se reían. ¿Soy una víctima?

El contexto es que Puigdemont ha proclamado por escrito la república catalana y la ha suspendido por un rato, lo que debió pasar en el momento de la cabezada de Rajoy porque de otro modo no se entiende que le mande un requerimiento para que le explique el antedicho Puigdemont qué es lo que ha dicho, que se lo ha perdido. Si lo primero es de juzgado de guardia, lo segundo explica exactamente por qué ha pasado lo primero y seguirá pasando en esta reposición del 98 español que tan divertida les resulta a los tuiteros. El humor que no falte, pero lo de la presidenta del Congreso defendiendo a un golpista es un detalle nada irrelevante.

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Tras un reguero de 893 heridos y una cascada de mentiras sobre condenas editoriales y políticas de todo el orbe civilizado, el Carrés de Camprodón, gracias a la connivencia de Ana Pastor, no la de la tele, sino la amiga de Rajoy, mostró una portada del Economist que dijo que es relativa a los hechos del 1 de octubre de 2017, recién sacada del horno. Spain. España. Pain. Dolor. "Pain no es pena, es dolor", remacha el inflamado orador.

Pues no. Esa portada del Economist, hay que jorobarse, es del año 2012 y relativa a los recortes sociales en España, a mayor abundamiento dada a imprenta pasados los Sanfermines, que ese sí que es un tema sobre el que el que casi cualquier analista anglosajón de medio pelo le da sopas con honda al más reputado antropólogo navarro. ¿Posverdad? Seamos claros. Eso es mentir, manipular y engañar a las personas hasta que se vuelvan lerdas, gente y pueblo en vez de ciudadanos. Y eso es lo que lleva haciendo el nacionalismo catalán desde su instante fundacional.

Pero sigue habiendo la impresionante cifra de 893 heridos sobre la mesa de operaciones. Esto ya no sale en el vídeo, pero tiene relieve. Es el turno de Gabriel Rufián, el típico niño del Brasil consecuencia de la aplicación de las teorías del doctor Mengele en la escuela catalana. Rufián, el mozo que ERC blande para negar su inspiración racista, tacha de "salvajes" a los policías nacionales y los guardias civiles y muestra las fotografías de dos mujeres, una venerable anciana ensangrentada y una joven con el rostro tumefacto, violentadas el 1 de octubre pasado. Potente impacto visual. Rufián lo ha vuelto a hacer. La españa de Podemos le adora. Jaume Roures pretende que Oliver Stone le haga un biopic. Es el Che Guevara 2. 0.

La segunda víctima de los golpistas van a ser los nacionalistas de orden que hacen flashmob cada 11 de septiembre (cuando nadie les mira porque el 11-S cayeron las Torres Gemelas) y traspasan sus negocios, bienes y capitales a Fraga o Monzón, localidades que concretan un nuevo paradigma del sistema fiscal y financiero, el de paraísos jurídicos. Será por poco tiempo, dado que todos los partidos con representación parlamentaria están por la labor de destruir la Carta Magna de España. Es cuestión de horas, si es que no lo han hecho ya, que las grandes empresas españolas tengan sedes espejo en Berlín o Nueva York para eludir los efectos del colapso moral de Rajoy, que pretende que la Unión Europea le salve la carrera pero desdeña que todas las cancillerías apoyen la actual Constitución y no la mierda de reforma que plantea el indocumentado de Sánchez, que no es ni diputado. Así está el tema.

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"Los catalanes son más gilipollas que los corsos"

Por respeto a las personas golpeadas el 1-O, Rufián le debería haber pasado una de las fotos que exhibió tan convincentemente al colega Guillaumes. En Barcelona son socios de gobierno y no es de amigos dejar que un pedecato se quede en bragas. Rufián, nen, si tú tienes dos fotos de caretos hechos migas, pásale una a tu cómplice de Junts pel Sí. Vale que es de esos de los que siempre te han discriminado porque te faltan dieciocho apellidos vascos, pero la causa es lo que tiene tío, la transversalidad, opresores con oprimidos. El conde de Godó y tus padres están por lo mismo, el derecho a decidir. Gabriel, majo, piensa un poco y piensa por ti mismo. 893 heridos. Cero muertos. A la prensa internacional ya no le salen las cuentas. Es probable, Gabriel, que la primera vez que te dijeron que no estaba bien decir "pues buenu" (como el inefable jefe Trapero) el profe o la profa no se pusiera a gritar como Guillaumes en su única intervención en dos legislaturas en el Congreso, pero todavía te acordarás de cómo te han tratado en tu patria por apellidarte Rufián.

Se nota que quieres pasar a la Historia. Seguro que distingues la diferencia entre El pianista (ya sabes, la película de Polanski con Adrien Brody de prota) y el Judenrat del gueto de Varsovia. Rajoy, por edad, que no por méritos, estudió ese capítulo de la Historia y aprobó el examen sin problemas, pero se le olvidó porque no lo aprendió, lo memorizó. Por eso él es registrador de la propiedad y tú no eres nada si no eres diputado, gracias a la enseñanza que la Generalidad te proporcionó para que desistieras de hacer una carrera universitaria. Tampoco pasa nada. Un título de una universidad catalana es una castaña desde antes incluso de que el estafador Pujol convirtiera toda Cataluña en su cutre sala de estar. Porque eso sí, Gabriel, apellidos tienen como para parar un tren, pero todavía les escuece lo que tuvieron que dejar de robar para tenerte en clase de nueve de la mañana a la seis de la tarde a cargo del religioso gremio de los filólogos catalanes. Gabriel, nen, nos vemos en el infierno. Cataluña.

Posdata: Por si alguien quiere echarse unas risas, la portada de Charlie Hebdo y su editorial al respecto de la "emancipación" catalana: "Dado que hay unos doscientos idiomas en Europa, ¿por qué no crear doscientos nuevos países? ¿Y por qué no proclamar tantas declaraciones de independencia como quesos y vinos hay en Europa?". En esa primera plana, queridos Rufián y Guillaumes, os llaman "gilipollas" unas personas que sí que pueden presumir de muertos por la libertad de expresión. Vosotros sólo podéis presumir de mentirosos.

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