Meloni, Mahsa y la corbata

Pablo Planas

El triunfo electoral de la señora Giorgia Meloni es para la izquierda en España un suceso equiparable a la Marcha sobre Roma de Mussolini, de la que este año se cumplen precisamente cien. A Ione y Lilith les explota la cabeza ante la dimensión de la catástrofe. "Son momentos difíciles", dice Díaz. En Italia se atormenta una vecina, habría declarado Irene, mientras Echenique clama en Twitter contra los tertulianos que peroran que "la fascista Meloni 'se ha moderado'" porque eso es "blanqueo mediático del horror" y "colaboracionismo". Hablan de la banalización del fascismo quienes llaman fascista a cualquiera que les lleve la contraria.

La ultraderecha, la extrema derecha, el neofascismo o la derecha dura en las versiones más contenidas habría ganado las elecciones en Italia a tenor de la mayoría de los titulares en los medios españoles. Cuando se enteren los italianos se van a caer de espaldas. Sin embargo, de momento no hay camisas negras patrullando porra en mano por la Via del Corso. Los mismos que dicen que los ucranianos son unos nazis y que Putin es el bueno esgrimen ahora que la cama de Berlusconi para el "bunga bunga" fue un regalo del sátrapa del Kremlin, del que también es colega Salvini, otro de los socios de Meloni.

El interés por la política internacional de nuestra izquierda es selectivo. No tienen nada que decir, por ejemplo, de los referéndums a la catalana organizados por Moscú en Ucrania y mucho menos aún de la revuelta en Irán tras el asesinato a manos de la "policía de la moral" de Mahsa Amini, una mujer de 22 años detenida por llevar mal puesto el velo. Hasta en Irak y Turquía ha habido protestas pero nuestra izquierda "cabalga sobre las contradicciones", como dijo el amado Pablo Iglesias al respecto de la plataforma de Podemos en la televisión internacional de los ayatolás.

En Irán han muerto ya más de cincuenta personas en las protestas que encabezan las mujeres contra la república islámica. La penúltima víctima es otra mujer, Hadis Najafi, de 20 años, tiroteada por elementos de los "Basiyí" o "Bassijs", los paramilitares creados por Jomeini. El delito de Hadis, enseñar el cabello para protestar contra el régimen.

Resulta verdaderamente singular que quienes se arrogan en España la defensa a ultranza de los derechos de las mujeres sostengan que el primer problema de la humanidad en este momento exacto es que una mujer ha ganado las elecciones en Italia por primera vez en su historia, no que Putin haya invadido Ucrania o que las mujeres en los países islámicos no tengan ningún derecho y sean esclavizadas, violadas, vejadas, maltratadas y asesinadas por motivos "religiosos" y "culturales". Y sin consecuencias.

Mientras Pedro Sánchez hace de quitarse la corbata un símbolo de la lucha contra el heteropatriarcado capitalista culpable de la emergencia climática, las mujeres de Irán están fuera de su agenda de referente internacional porque no conoce los "detalles" de la información. El velo es obligatorio en Irán y la corbata es considerada un símbolo del "imperialismo occidental".

A continuación