Huelga a la catalana de un asesino

Pablo Planas

La Generalidad y el Ayuntamiento de Barcelona han suspendido sus agendas oficiales para este jueves 21 de febrero. Se suman así a la huelga general convocada por un sindicato minúsculo, la Intersindical Confederación Sindical Catalana. Tal sindicato es el chiringuito independentista financiado con recursos públicos para que el asesino del empresario José María Bultó y fundador de la organización terrorista Terra Lliure Carles Sastre se pegue la vida padre.

Este sujeto es una celebridad entre los golpistas y la figura imprescindible para dar una pátina laboral a las huelgas separatistas. El sindicato de este asesino y exterrorista ("gran reserva del independentismo", según TV3) registró la convocatoria de huelga general con la excusa de pedir la derogación de la reforma laboral del PP y la subida del salario mínimo a los 1.200 euros. La típica astucia nacionalista, porque todo el mundo sabe, hasta el consejero de Interior de la Generalidad, Miquel Buch, que la huelga es por los "presos políticos" y los "exiliados". O sea, una huelga ilegal con apoyo oficial que el catalanismo le endosa a la población catalana porque se cree que todo el mundo es gilipollas menos ellos.

Es lo mismo que la proclamación de la república catalana, que, según se trate del Supremo o de un acto institucional de la Generalitat, no es nada o es la polla de un mandato popular. Así, el sindicato de un exterrorista encabeza este jueves la reacción del cívico y pacífico movimiento independentista ante el juicio contra algunos de sus líderes que no se fugaron. En el extraordinario caso de que esta tropelía fuera alguna vez juzgada, no cabe duda de que los acusados dirían que la huelga era por la reforma laboral y el salario mínimo, nada que ver con el golpe de Estado in progress.

De tal manera que este jueves el separatismo catalán demostrará quién manda en Cataluña, toda vez que sus gobernantes se han adherido a la huelga convocada por un condenado por asesinato que fundó un grupo terrorista. Y las buenas personas de los Comités de Defensa de la República (CDR) boicotearán los transportes públicos mientras los profesores por la república cerrarán los colegios. Todo cívico y siempre pacífico. Vía catalana.

A continuación