Gracias, Dani Mateo

Pablo Planas

Gracias, Dani Mateo, gracias, Willy Toledo. Vuestros mocos y denuestos marcan el camino. Habéis sublevado al tío del palillo y a la maruja que curra. Al hombre que paga impuestos, a la mujer que levanta familias, a todos a los que despreciáis, que cada vez son más. Sois unos genios y hacéis mucha gracia con vuestros chistes de españoles. Ja ja. Adelante con los faroles.

Gracias también a Rufián, a Torra, a Évole y al Gran Wyoming. Sin su inestimable ayuda, reconocen en Vox, la irrupción de tal partido en la política española no hubiera sido posible. Los insultos recibidos han sido el discurso de los dirigentes de la única formación personada como acusación en el procedimiento sobre el golpe de Estado separatista.

Gracias sin duda al PSOE de Sánchez, encallado en el Valle de los Caídos y en pactos con los separatistas catalanes y vascos. Blanquear golpistas es lo que tiene. Gracias también a Podemos, porque entre el Pancetas y los Clinton de Cádiz muchos de sus votantes han dado el salto a Vox. Prefieren a Morante de la Puebla. Gracias al PP, claro, que confió en el PSOE y se cubrió de gloria con un 155 de vergüenza ajena.

Gracias a los corruptos y al escándalo de los Eres, porque no sólo de Gürtel vive el hombre. Gracias a la Sexta, a quienes piden el indulto para los que todavía no han sido juzgados por el golpe de Estado, a quienes jalean al bolivariano Pablo Iglesias y tachan de fascistas a los españoles que no quieren dejar de serlo.

La irrupción de Vox y el hundimiento de la izquierda tiene, por tanto, muchos padrinos. Ahora quieren echar a Susana Díaz, pero ella no fue quien recibió en Moncloa a Torra y su lazo amarillo ni tampoco quien envió a Iglesias a la cárcel para intentar pactar los Presupuestos. Ni quien quiso dejar tirado al juez Llarena y se cargó al abogado del Estado que pedía rebelión para los golpistas. Ella no montó el teatrillo de Gibraltar ni fue quien al escarbar en la tumba de un muerto desató la maldición del faraón.

Otra cosa es que PP, Ciudadanos y Vox sean capaces de ponerse de acuerdo, que los dos primeros no sucumban a las presiones de algunos medios y que puedan aguantar sin pestañear la bestial campaña de manipulación desatada contra Vox por pretender que en España se respete la Constitución Española.

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