Golpistas: un fallo para que lo vuelvan a hacer

Pablo Planas

La sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado separatista se aborda en Cataluña con la misma frivolidad e inconsistencia que el no traspaso al Barça del futbolista Neymar. Se especula sin ton ni son con la fecha en la que se dará a conocer, con los cargos que se imputarán a los acusados, con los años de más y de menos y con la reacción del independentismo, asunto en el que se confunde la parte, los separatistas, con el todo, la sociedad catalana en general.

Los dirigentes separatistas aseguran que el Tribunal Supremo será inclemente, que el mazo de la injusticia caerá como una losa sobre los denominados "presos políticos", que el fallo reflejará con toda crudeza el sustrato vil, mezquino y totalitario del Estado del que se quieren separar. Así calientan el ambiente para conseguir que sus bases salgan a las calles a protestar contra una presunta dictadura que según sus descripciones convierte en una miniatura a la misma China comunista.

Sea cual sea el fallo, el separatismo tiene previsto tocar la pera, tomar las calles, cortar carreteras y encadenarse a las farolas. Ya sean sentenciados los golpistas por rebelión, sedición o conjura para la necedad, condenados a más o menos años, peor o mejor tratados en función de abstrusas consideraciones sobre el contexto político, la tensión o la distensión, los separatistas van a dar la brasa como si sus presos fueran a ser fusilados al amanecer.

No es una buena señal para el orden constitucional que el Tribunal Supremo vaya a prescindir de trasladar a los encausados presos a Madrid para la lectura del fallo. Abona la impresión de que se prepara una sentencia-componenda para que la Generalidad, de la que dependen las cárceles en Cataluña, les aplique la Doctrina Oriol Pujol y los ponga en la calle a la mayor brevedad. De ahí, por ejemplo, que los separatistas hayan convertido en mantra que lo volverán a hacer. Lo normal cuando delinquir es gratis y a la prisión de Lledoners se la conoce como el Gran Hotel.

De hecho, no cabe esperar una sentencia que se ajuste a la gravedad de los hechos cometidos por los golpistas en un sistema que permite que los presos esperen el fallo en una cárcel competencia de una consejera autonómica nombrada por ellos y que depende de ellos.

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