El villancico infantil del odio a España

Pablo Planas

En Cataluña acaecen extraños fenómenos que se digieren con suma naturalidad, como si lo excepcional fuera el pan de cada día en vez de una suma antológica del delirio. Son sucesos entre lo paranormal y lo parafascista, de tan extraordinaria naturaleza como intensidad y frecuencia. No de otra manera se puede explicar que un grupo de niños de entre diez y once años se dediquen a cantar villancicos en los que se desea a Mariano Rajoy "que es foti ja". O sea, "que se joda ya". También entonan los alumnos una estrofa en la que se declaran "hartos de pagar impuestos para que se los lleve Madrid". Criaturas...

Esto es lo que ocurre en un colegio religioso, privado y concertado de Manlleu, El Carme-Vedruna; que los niños montan la función de Navidad, los pastorets, y les sale una canción de La Polla Records, pues es a los críos a quien el presidente de la asociación de padres y madres imputa semejante letra, que, por otra parte, suscribe al cien por cien. Eso, alega el tipo, no tiene nada que ver con las enseñanzas que les imparten en el colegio, ni con la doctrina nacionalista, ni con el odio a España. Para nada.

Llueve sobre mojado, puesto que el curso pasado el citado colegio ya fue noticia por un vídeo en el que una clase entera de sexto de primaria agitaba banderas independentistas y cantaba en inglés que Cataluña quiere ser un nuevo Estado de Europa. La precocidad política de los niños (y niñas, claro) de este colegio es extraordinaria. Con sólo diez y once años ya disponen de conciencia fiscal, preferencias políticas y un lenguaje plenamente adulto. ¿Sabrán lo de los reyes?

Por mucho que algún padre (otros han puesto el grito en el cielo ante la pasividad de la directora del centro) reste méritos a la influencia de los maestros en la formación del espíritu (nacional) de los chiquillos, no cabe duda de que el cuerpo docente algo tendrá que ver con tales exhibiciones de ardor patriótico y pensamiento político. Los medios de comunicación también ayudan, así como las directrices pedagógicas de las últimas tres décadas, con la práctica erradicación de la lengua española en el sistema educativo y la caracterización del resto de España como un terreno abonado a todos los males, cualquier superchería y una improducitividad absoluta, según el canon fijado por el pujolismo en su definición del hombre andaluz.

Sea causa remota o efecto directo del 9-N, lo de El Carme-Vedruna no es una anécdota, sino el reflejo crudo de tres décadas de nacionalismo total. Que el espectáculo navideño no sea apto para menores no es precisamente el caso en Cataluña.

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