El segundo 'triunfo' de Pablo Iglesias

Pablo Planas

El todavía vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, no se cansa de hacer el ridículo. Ha faltado el canto de un duro para que su gran machada de presentarse a las elecciones de Madrid se quedara en la enésima demostración de su descarnada incompetencia y su mayúscula ignorancia. La ley electoral que rige en la Comunidad de Madrid determina que son inelegibles los ministros, razón por la que ese fenómeno de la llamada nueva política debe abandonar el cargo antes de presentar la candidatura, para lo que el plazo se cierra el 31 de marzo. Si no llega a ser por un aviso en el Twitter, se come su última operación con patatas. 

Así es que todo ese rollo de permanecer en el Consejo de Ministros hasta la simbólica fecha del 14 de abril, tras haberle hecho tragar al camarada Sánchez y compañía una ley bolivariana de vivienda, se va a quedar en pura cháchara, la típica martingala fracasada de un vicepresidente con ademanes de barandillero de autos de choque. Es de primero de política mirarse la ley electoral del territorio en el que uno se quiere presentar como candidato, pero a nuestro chico del moño las leyes le resbalan. De ahí que saliera en tromba anunciando su candidatura y que dejaría el cargo cuando le saliera del níspero sin saberse ni la letra pequeña ni tampoco la gorda.

Es el segundo triunfo de precampaña que cosecha Iglesias, tras el sonoro portazo de Más Madrid a su oferta de encabezar una lista conjunta de la extrema izquierda, otra de esas salidas de chulángano del vicepandemias de mínimos vitales y residencias de ancianos. Un nuevo éxito del mandarín de Unidos Podemas, que transita de tropiezo en tropiezo hasta la victoria final. Un as, un hacha, un genio de la estrategia, un monstruo de la táctica, un auténtico cabezón de la política, ese crack de las carambolas a tres bandas.

Es muy difícil determinar qué es lo peor que ha hecho un presidente, Sánchez, que no ha tenido el más mínimo problema en mentir como un bellaco y pactar con golpistas y bildutarras. Abrir la puerta del Consejo de Ministros a tipos como Iglesias, Irene Montero y Garzón figurará en el top ten de las barrabasadas del líder socialista. Nunca como hasta ahora, ni en las peores crisis de la democracia, se había caído tan bajo.

El drama es que, a pesar de lo dicho por Ángel Gabilondo, el PSOE no tendrá ningún problema, pero es que ninguno, en pactar con semejante personaje si hay la más mínima posibilidad de arrebatar la presidencia y el Gobierno de la Comunidad de Madrid al PP de Isabel Díaz Ayuso. A la presidenta no le queda más remedio que ganar por mayoría absoluta, sea por sus medios o con la colaboración de Vox. Cualquier otro resultado implica que un tipo como Pablo Iglesias siga mandando y degradando la vida pública de España con más paro, pobreza, impuestos y desvergüenza.

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