El día de la república de Cataluñistán

Pablo Planas

Los independentistas catalanes son grandes aficionados a las efemérides. Cualquier día de cualquier mes celebran la efeméride de una jornada histórica en la larga lucha por la república de Cataluñistán. Más allá del 11 de septiembre, del 23 de abril, del 1, 6 y 15 de octubre o del 25 de diciembre, fechas todas ellas de óbitos, derrotas y golpes de Estado, todos los días del calendario están marcados para el separatismo por alguna proclama, discurso, suceso, tiroteo, trinque, partida o regreso. Un 16 de agosto le reventó un forúnculo en la ingle a Artur Mas, un 12 de agosto se celebró la paella de Rahola con Trapero y Puigdemont, un 25 de julio confesó Jordi Pujol que era un evasor fiscal. Y así ad nauseam.

La agenda del separatismo catalán es un inabarcable compendio de días para el recuerdo, de citas con la historia, de momentos cumbre, de pasajes inolvidables, de instantes sublimes, de oportunidades y de ocasiones propicias a las remembranzas. Un no parar, la apoteosis del acabose desde Roger de Llúria a Roger Torrent pasando por Rull, Turull y Junqueras.

Sin embargo había un día del año que al separatismo le hacía tan poca gracia que prefería mirar para otro lado, una fecha proscrita, un día no día. Nos referimos al 27 de octubre, fecha en la que Colón a llegó a Cuba, se fundó Ámsterdam, los calvinistas quemaron vivo a Servet, se inauguró el Metro de Nueva York, Amy Winehouse publicó el álbum "Back to black" y el parlamento autonómico de Cataluña proclamó la república catalana hace ahora mismo cuatro años.

Desde el golpe de Estado hasta ayer, el separatismo se había centrado en celebrar el 1 de octubre de 2017, el día del referéndum ilegal. También recordaba el 3 de octubre, cuando los piquetes separatistas forzaron una huelga para protestar contra la mesurada, cabal, profesional y democrática actuación de la Policía Nacional y Guardia Civil de la antevíspera. Y el inevitable 11 de septiembre de 1714, fecha en la que, según la historiografía catalana 'línea Madonna es de Palafrugell', Cataluña dejó de ser el Estado esférico y completo que nunca ha existido para sucumbir a los pies de los caballos de la malvada y malaya España.

El 27 de octubre, el parlamento catalán, extensión del Zoo de Barcelona, proclamó la república independiente del helado de postre cada día, pero el espectáculo fue tan lamentable, patético y deprimente que ni siquiera los historiadores de la causa separata se habían atrevido a reivindicar tal efeméride. Tal vez fuera porque el mismo día se aplicó el benemérito artículo 155 de la Constitución. O porque los golpistas fueron incapaces de arriar las banderas de España que ondeaban en las azoteas del "Parlament" y del "palau" de la Generalidad, tal era el canguelo que les acongojaba.

Durante toda la tarde de aquel día TV3 mantuvo un recuadro en su pantalla con el plano de la bandera de España en la sede de la Generalidad a la espera del "momentum" en el que un propio retirara la enseña nacional. No se dio el caso, tal vez porque no es lo mismo colgar una bandera separatista en el campanario de una iglesia que descolgar la bandera de España de un edificio oficial. Sea como fuere, el 27 de octubre fue el día en el que el golpismo catalanista chocó con la realidad y naufragó en las rocas de su palmaria incompetencia.

Pero hete aquí que el hecho de que los Mossos d'Esquadra hayan detenido este miércoles al exvicepresidente del parlamento regional Josep Costa ha reactivado al separatismo. Costa se había negado a acudir a una cita con el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) el pasado 15 de septiembre. Se le investiga por una denuncia de Fiscalía relativa a la tramitación en la mesa de la cámara de propuestas contra la Corona y a favor de la autodeterminación. Pero el señorito dijo que no le apetecía comparecer ante los jueces "españoles", que pasaba de la Justicia del "Reino", que él estaba por encima del sistema judicial "español". Y a diferencia del resto de los investigados, se dedicó a sacar pecho en el Twitter del tamaño de sus pelendengues mientras sus colegas, más modositos, le decían al magistrado que sólo iban a contestar a las preguntas de sus letrados.

La dirección política de los Mossos ha decidido ejecutar precisamente este miércoles la orden del TSJC con data 25 de octubre, cosa que ha dado pie a la plana mayor del separatismo sector Puigdemont a asegurar que el Estado profundo y de las cloacas había celebrado la efeméride de la aplicación del 155 con la detención del tal Costa, un verdadero muchacho inofensivo. Paranoias separatas, mendaces falacias, alucinaciones indepes, chorradas como la copa de un pino que penetran en el sistema comunicativo del catalanismo como dogmas de fe. Un par de horas después de la detención del bizarro Costa no hay un solo separatista que no comulgue con la teoría de que las garras del Estado han arrojado a su colega a las mazmorras españolas en día tan señalado y por ser el día que es. Que nadie sufra. Josep Costa ya está en libertad. No ha pasado ni una hora detenido y anuncia que demandará a la juez por detención ilegal. No tienen vergüenza.

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