A por Díaz Ayuso

Pablo Planas

El Gobierno acaba de descubrir una innovadora terapia contra el coronavirus: arremeter contra la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Cuando ya son 27.104 los muertos según el recuento oficial, 37.934 con los datos de las autoridades de Cataluña y Madrid (que el Gobierno se niega a aceptar), los estrategas de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez han dado con el tratamiento perfecto: mejor que cualquier vacuna, cera contra Isabel.

Díaz Ayuso es culpable. Hay más de cuarenta mil médicos y enfermeras infectados, entre otras razones porque fueron enviados a luchar contra la pandemia sin equipos de protección, España sigue a la cabeza en número porcentual de fallecidos, el Gobierno miente sobre el número de test realizados, sobre las compras de material sanitario, sobre el número de contagiados, de muertos y de curados, pero el problema es Díaz Ayuso, unas fotos en El Mundo, la fiesta del hospital de Ifema, que las mascarillas que reparte gratis a los madrileños son demasiado buenas y que no va a dar uno sino dos tapabocas.

El último drama es que Ayuso se trasladó a un hotel en cuanto se enteró de que estaba enferma de coronavirus y ahí sigue, pagando la cuenta de su bolsillo. En cambio, Pedro Sánchez vive de prestado en una humilde vivienda, el palacio de la Moncloa, y Pablo Iglesias ocupa otra modesta solución habitacional en Galapagar, Villa Tinaja la llaman. Dice Iglesias, por cierto, que lo de la "suite" de Díaz Ayuso podría ser corrupción. ¿Y qué será entonces lo de las empresas sin empleados y sin experiencia que ha contratado el Gobierno para importar test falsos y mascarillas con agujeros? ¿O lo de la hipoteca de la misma Villa Tinaja?

El doctor Cum Fraude y el Vicepandemias han conseguido que la izquierda mediática se lance a la yugular de la presidenta de Madrid, cosa que está genial para que no se hable de los muertos, de la incapacidad del mismo Gobierno, de su nefasta gestión o de la colección de querellas con las que van a tener que lidiar en cuanto se reabran los juzgados, si es que se reabren.

Ha dicho Sánchez este miércoles en el Congreso que el estado de alarma no es un proyecto político, con lo que no hace falta ser ningún lince para entender que el estado de alarma es el único proyecto político de este Gobierno de incompetentes. El tipo pretende una prórroga de un mes, llegar con el toque de queda hasta el 24 de junio, con un par.

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