Colau, al asalto de la Generalidad

Pablo Planas

El titular de Justicia de la Generalidad de Cataluña, Carles Mundó, ha afirmado que la independencia de Cataluña se llevará a cabo sin que haya "vacío legal". Se trata de una promesa en firme, un compromiso solemne, palabra de consejero. La proposición de Mundó es nula de partida, puesto que para alcanzar el fin separatista de la hoja de ruta se tienen que perpetrar ilegalidades aún más gruesas y groseras que el referéndum del 9-N o la proclama separatista del Parlamento regional del mes pasado.

La obstinación de los dirigentes separatistas en prometer la creación de una república catalana de hoy para mañana topa con el muro de la realidad. Y no sólo las leyes, el marco constitucional, la lógica política y más de la mitad de la población catalana están en contra. La incapacidad financiera, la propensión al ridículo, la afición a la chapuza, el gusto por lo grotesco y la tendencia al disparate también lastran la ascensión separatista a la cumbre prometida.

Aún así, el Gobierno autonómico, los partidos separatistas, el tejido asociativo subvencionado y la urdimbre caciquil untada no bajan la guardia y ya va para cinco años que se repite el milagro de la multiplicación de los manifestantes y el tren que no llega. En 2012, el lema de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) para el 11-S fue rotundo: "Cataluña, nuevo estado de Europa". En 2013: "Vía catalana hacia la independencia; reserva un lugar en la historia". En el 14: "Ahora es la hora, unidos por un país nuevo". El año pasado: "Donde todo comienza". Y este: "A punto". Pudiera ser que el Onze de Setembre de 2017 se inscribiera bajo leyendas del tipo "De este año no pasa" o "A la sexta va la vencida". La imaginación de los propagandistas del proceso es florida, entusiasta y desbordante.

En ese contexto, encontrar una muestra de sensatez es un hallazgo extraordinario que pasa de tarde en tarde. El autor de la última reflexión digna de tal calificativo es Jordi Sànchez, jefe supremo de la ANC, quien en un arrebato de sinceridad, fatiga y hartazgo ha manifestado: "O acabamos el proceso de una vez o el proceso acabará con nosotros". Es obvio que van con retraso, pero van, como si llevaran las pilas del conejo. La novedad es que ahora se les ha subido al carro Ada Colau, que es la invitada sorpresa que faltaba en el guateque de Rahola, Laporta, Puigdemont y el comisario Trapero en Cadaqués. La alcaldesa de Barcelona irá al 11-S. Prepara así la okupación de la casa de enfrente.

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