Alsasua: la "derrota" de ETA

Pablo Planas

Ahora resulta que montar un acto político español en la localidad navarra de Alsasua, comarca de la Barranca, valle de la Burunda, es una intolerable provocación a las buenas gentes de tan españolísima población debido a que unos cuantos vecinos cumplen condena por el linchamiento de dos agentes de la Guardia Civil de paisano y sus parejas.

Parece ser que la capitulación de la banda ETA incluye cláusulas como la extinción de todo rastro de españolidad en las provincias vascongadas y en Navarra, la cesión del espacio público a los proetarras, la expulsión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la prohibición de facto de actos políticos contrarios a los principios sagrados del nacionalismo. Más o menos la Alternativa KAS (Koordinadora Abertzale Sozialista), aquello de la autodeterminación de las siete provincias previa excarcelación de los asesinos y la retirada de la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Las caras de la derrota. El teletipo de Efe: "Miles de personas defienden a Alsasua frente al 'agravio' de España Ciudadana". TVE se apuntó al titular, referido a la manifestación del sábado previa al acto de la plataforma España Ciudadana, pero introdujo el matiz de que, en lugar de defender, aquella gente apoyaba a la localidad. Así que unos defienden y otros apoyan mientras que víctimas de ETA como Beatriz Sánchez Seco o José Antonio Ortega Lara agravian nada menos que a los siete mil y pico censados en el pueblo. Con razón el cura mandó que las campanas tocaran a degüello mientras hablaban los diablos, un filósofo, Fernando Savater, entre ellos.

Otra faz, la impresionante jeta de Josu Zabarte, alias Carnicero de Mondragón, 17 asesinatos en la culata. Llegó a parar una ambulancia para rematar a un policía nacional, hechos probados en sentencia firme. Se paseaba el domingo por Alsasua en loor de multitud. El tipo no pasa desapercibido. Impresionante aspecto de matón vascolari, boina ancha, mostacho carlista y arandelas en las orejas. Cuando lo detuvieron delató hasta a su madre, según una crónica de hace un año en El País, diario que silenció ayer a Savater. Asesinos como el Carnicero de Mondragón o el catalán Carles Sastre no sufren ninguna restricción para deambular por todo el territorio nacional. No es el caso de sus víctimas ni el de sus adversarios políticos en no pocos escenarios del crimen.

Más caras del desastre. Ander Gil, el portavoz socialista en el Senado, nacido en Baracaldo en el 74, senador por Burgos, Andrés Gil García según la Wikipedia francesa, ha emitido el siguiente mensaje en Twitter: "Y fueron a agitar el odio a Alsasua los que nunca tuvieron q mirar por la mañana bajo su coche, los q nunca despidieron a un compañero en un funeral. Nada se construye desde el odio. No teneis proyecto de convivencia para unir a los españoles. Solo vivis de los conflictos".

Así, a lo loco y sin acentos, el senador por Burgos Ander se refiere al exdirigente popular Santiago Abascal, de familia marcada por los asesinos desde el principio, a Fernando Savater, de los enemigos públicos número uno de la ETA, al secuestrado y torturado Ortega Lara, exfuncionario de prisiones, o a Beatriz Sánchez Seco, una de las decenas de víctimas del atentado de ETA contra la casa cuartel de Zaragoza, entre tantos otros de los participantes en el agravio a Alsasua. O a las balas en el buzón de Rivera, a las amenazas y acoso a las gentes del PP y Ciudadanos y a los españolistas del PSC en Cataluña.

Hay encuestas que constatan un creciente pesimismo respecto a las opciones electorales del PSOE. El trato de privilegio a los golpistas, el grosero amaño de la Abogacía del Estado y la cruda estampa de su alianza con el Carnicero de Mondragón pueden lastrar al PSOE mucho más que la torpe operación Matar a Franco.

Los voceros de Puigdemont y Junqueras dicen que no apoyarán los Presupuestos. Resulta que el prófugo y el preso han retomado el contacto tras un año sin comunicarse y se han puesto de acuerdo en presionar al máximo al muñeco de la Moncloa. El 2 de diciembre se celebrarán las elecciones autonómicas de Andalucía. Susana Díaz se sube por las paredes. Está que trina. Teme que la red clientelar tejida durante cuarenta años no resista tanta ignominia. Sánchez tiene un plan B. Si el golpe derriba el régimen del PSOE en Andalucía, es capaz de obligar a la Abogacía del Estado a cambiar sobre la marcha la acusación contra sus socios y arrasar la Generalidad.

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