Soraya Superstar

Pablo Molina

La vicepresidenta del Gobierno no es muy de mítines, pero este pasado fin de semana hizo un esfuerzo y se presentó en Cádiz para lustrar con su presencia vivaracha un encuentro de candidatas del PP al parlamento andaluz. Soraya Sáenz de Santamaría no imparte doctrina porque un gobernante no puede perder el tiempo con ideologías si quiere ser eficaz. Como buena tecnócrata explicó a la audiencia los grandes éxitos del Gobierno en política económica y desgranó un rosario de motivos por los cuales los andaluces tienen que votar a Moreno Bonilla, trámite complicado que, sin embargo, Sáenz de Santamaría cumplió con su eficacia habitual.

Sáenz de Santamaría salió al escenario con un micrófono integrado para poder gesticular con mayor comodidad. Ni siquiera necesitó un atril, sino que se puso delante del público a cuerpo gentil sin más elementos de distracción que una blusa azul pitufo, un par de tonos más oscuro que el conocido azul PP.

Sola ante el respetable, Soraya hizo un discurso pedagógico, exaltó las virtudes del Gobierno y demostró que el PP es tan socialista ¡o más! que el PSOE, y Moreno Bonilla un socialdemócrata convencido de las bondades de la redistribución de riqueza. De hecho, es Susana Díaz la que tiene que demostrar sus convicciones socialistas de cara al electorado andaluz, porque todas las medidas verdaderamente progresistas, que tradicionalmente se han catalogado de izquierdas, ya las ha puesto en marcha el PP a escala nacional. Tan es así que el candidato andaluz del PP sólo va a prometer un par de subsidios extraordinarios para redondear el cuadro, porque lo esencial ya ha sido aplicado por el Gobierno de España como explicó Soraya en su mitin gaditano.

La vicepresidenta se está gustando en esta nueva faceta mitinera y no es descartable que en este año de locura electoral la veamos constantemente animando a la peña en las plazas más disputadas. Si fuéramos cursis diríamos que es una política brillante que constantemente se reinventa a sí misma.

Soraya es Nicole Kidman después de la cirugía, con unos kilitos de más y unos centímetros de menos. Si te miras al espejo por las mañanas y ves el reflejo mejorado de una estrella de Hollywood, no puede resultar extraño que te den un micro y un escenario y te vengas inmediatamente arriba. Más aún si tienes la suerte de que te toque compartir gala con Moreno Bonilla.

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