Rivera y los disidentes del sanchismo

Pablo Molina

Las elecciones autonómicas y municipales del próximo 26 de mayo van a reproducir en numerosas autonomías y ayuntamientos la atomización que llevó a tener que repetir unas elecciones generales tres años atrás. Esta segmentación del voto será todavía más acusada que entonces, al haber irrumpido un nuevo partido político, Vox, cuya presencia será decisiva en no pocas instituciones a la hora de formar gobiernos de mayoría estable.

La igualdad entre los bloques de izquierda y centro-derecha otorgará a Ciudadanos un papel central en los procesos de investidura, al tratarse del único partido con capacidad para actuar de bisagra con PSOE o PP, en principio los partidos mayoritarios. ¿Cuál será la decisión del partido naranja? Pues a tenor de lo que anunció su portavoz tras las pasadas elecciones generales, solo llegarán a acuerdos locales con los candidatos socialistas "disidentes" de Pedro Sánchez. De confirmarse esta estrategia, y no cabe desechar que Cs cumpla esta vez su palabra, el lunes 27 de mayo estaríamos ante una situación política espectacular.

Tomemos el caso de Murcia, una región donde los socialistas podrían quedar primeros tras 25 años de mayorías absolutas ininterrumpidas del Partido Popular. Un cuarto de siglo acumulando batacazos no está al alcance de muchos partidos. Por eso, la perspectiva de poder volver nuevamente al Gobierno regional tiene a los socialistas murcianos en una nube, de la que tan solo Rivera los puede bajar. Porque disidentes, disidentes, lo que se dice disidentes del sanchismo, en el PSOE murciano no se conoce ninguno.

El candidato socialista a la presidencia del Gobierno murciano fue, de hecho, el único barón que celebró públicamente la idea de Sánchez de utilizar un relator internacional para el conflicto catalán. No es que no sea un disidente, ¡es que es un hooligan de Falconetti! Bien. ¿Pactará Ciudadanos con él si las dos formaciones consiguen en conjunto la mayoría absoluta, como rezan las encuestas? Esta es la pregunta fundamental, de cuya respuesta dependerá el verdadero resultado de las próximas elecciones.

Y hay varias regiones más y miles de ayuntamientos que van a estar en una situación similar. La última palabra la tiene Albert Rivera. A ver por dónde sale esta vez.

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