Mariano tiene un problema en Murcia y lo sabe

Pablo Molina

Por ponernos en situación. El 6 de marzo del año en curso, el presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, acudió a declarar al Tribunal Superior de Justicia de la región en calidad de investigado por el caso Auditorio, bajo las acusaciones de prevaricación continuada, fraude contra la Administración Pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos. Doce días después se convertía en presidente del Partido Popular murciano con la aprobación del 93,52% de los asistentes al Congreso de dicha formación, que lo aclamaron como un héroe ante el aplauso y la mirada complacida del enviado de Génova, Fernando Martínez Maillo.

El tres de abril, el magistrado de la Audiencia Nacional Eloy Velasco solicitó al TSJ de Murcia una nueva imputación de Pedro Antonio Sánchez, esta vez en el marco de las investigaciones de la trama Púnica, por los delitos de fraude, cohecho y revelación de información reservada. Al día siguiente, el presidente murciano presentaba su dimisión en una peculiar rueda de prensa, en la que justificó su decisión en su certeza de que Ciudadanos ya había alcanzado un acuerdo con PSOE y Podemos para una moción de censura.

Así pues, en el transcurso de 29 días el líder del PP fue imputado dos veces, ensalzado como presidente del partido y dimitido como presidente autonómico, toda una plusmarca que no está al alcance de cualquiera.

La consecuencia es que, a menos de dos años de las elecciones autonómicas, el Partido Popular en la región de Murcia tiene a su presidente a un paso de sentarse en el banquillo de los acusados no una sino dos veces, un jefe del Ejecutivo regional de circunstancias, sin experiencia y al que nadie ha votado y una organización dirigida por personajes que aseguran que su jefe solo dimitirá cuando haya una sentencia firme, es decir, después de que el Comité de Derechos Humanos de la ONU se pronuncie sobre el caso, allá por 2048.

Rajoy anda ahora azacanado con sus propias cuitas judiciales, pero cuando tenga un rato para despachar con Cospedal debería decir algo sobre este asunto, que puede llevar al PP a la oposición en Murcia tras 20 años de mayorías absolutas. Si los populares deciden seguir enfeudados a un personaje ya más que amortizado para la vida política, dejarán a una de las regiones más emprendedoras de España en manos de la izquierda más mediocre que jamás se ha conocido por estos u otros pagos. A Mariano esto no le importa, claro. A sus votantes murcianos, desde luego que sí.

A continuación